Cartas negrocriminales
Saludos negrocriminales y buena lectura
Saludos negrocriminales y buena lectura
El juego de Caín
César Mallorquí
978-84-670-2664-1
Espasa
320 páginas
19.90 euros
enero
Carmen Hidalgo es una mujer que carga con un pasado tormentoso y resiste como puede a una madre empeñada en casarla.
Carmen hace gala de lucidez y sentido del humor cuando le toca enfrentarse a un asunto de extorsiones en el mundo del fútbol.
Serás vapor antes que lluvia
Luis Rodríguez Rivera
978-84-96822-19-1
451 editores
288 páginas
17.50 euros
diciembre
¿Quién debe regir nuestro destino?, ¿las ideas o las pasiones?
Y al amor, ¿quién debe gobernarlo?, ¿el sentido común o el resto de los sentidos?
¿Es posible el amor en los tiempos del vapor?
En la Gran Bretaña de finales del XIX, Henry Murdock III trata de evitar la bancarrota de su imperio con la instalación de un nuevo telar a vapor. El elegido es un peculiar inventor español, Joan Dreamon, hijo de una actriz inglesa exiliada en la península, que aprendió los rudimentos de la ingeniería del vapor en el taller de su padrastro.
Nada más llegar a Coverhill, Dreamon se da cuenta de que va a tener que enfrentarse, además de con su discutible pericia como ingeniero, con varias amenazas que harán peligrar su vida: malvados terratenientes, obreros resentidos, fábricas rivales y, la peor de todas ellas, Margaret, la hija del patrón, comprometida en secreto con un apóstol del socialismo utópico, por la que se siente irremediable y fatalmente atraído.
Una novela de aventuras, armada con una trama adictiva y elegante, que rinde un homenaje canalla a Joseph Conrad.
Nido de arañas
Elizabeth Sanxay Holding
978-84-264-1639-1
Lumen
192 páginas
16.90 euros
Enero
Malcolm Drake, protagonista de este clásico de la novela de intriga, ha cambiado mucho desde que volvió de la guerra. Todos lo han notado, incluso su autoritaria tía Envie.
Cuando esta muere repentinamente, todos sospecharán de él. La policía, el médico que certifica la muerte, su desenfadada vecina Lily e incluso sus propios hermanos irán estrechando la tela de araña de la culpabilidad en torno al frágil Malcolm.
El puente de los suspiros
Olen Steinhauer
978-84-9867-004-2
RBA
272 páginas
18.00 euros
Enero
Un inspector de homicidios novato se debate en el desorden de una ciudad de Europa oriental después de la Segunda Guerra Mundial. Estamos en 1948, tres años después de que los rusos "liberaran" el país de la ocupación alemana. Pero los ideales revolucionarios ya son sólo recuerdos.
El inspector de la Milicia Popular Emil Brod, de veintidós años, tiene al fin la oportunidad de servir a su país, investigando asesinatos. La primera víctima es un autor de canciones, pero los hechos apuntan un motivo político. Emil quiere investigar más, pero sus compañeros de Homicidios recelan y guardan silencio. El joven inspector se encuentra solo en este mundo nuevo y peligroso.
EL ENIGMA DE PARÍS
Pablo de Santis
Planeta
Surgió Truman Capote, como de la nada, luciendo un aparatoso abrigo de piel de conejo. Tras el apagón, la tormenta de luces de colores había descubierto su grotesca figura en un extremo de la mesa, como presidiéndola, provocando el estupor de aquellos que se habían reunido alrededor de la misma y no habían advertido su presencia. Cinco detectives -“los mejores del mundo”, apostillaba una jocosa voz en off- invitados a una mansión en pos de una prometedora sesión de cena y crimen de la que Capote sería el anfitrión.
Pocas veces el enfant terrible norteamericano abandonó el papel de dramaturgo y guionista para colocarse frente a la cámara, quizás la más recordada sea ésta, su encarnación del retorcido millonario Lionel Twain en Un cadáver a los postres.
Salvando las distancias, Pablo de Santis ha hecho en la literatura lo que el genial Capote en el cine, es decir, reunir a los más célebres representantes del oficio para ponerlos a prueba, para desmitificarlos. Se trata, por tanto, de un punto de partida no excesivamente original, pese a que la película estaba planteada como una parodia del género, y la novela de de Santis como un homenaje. Sin embargo, el autor argentino va más allá, no serán cinco sino doce los elegidos y no será una mansión perdida en el mapa sino la capital francesa el lugar del encuentro. Es el París de 1889, una ciudad agitada por la inminente inauguración de la Exposición Universal y la culminación de un proyecto faraónico, la Torre Eiffel, que acumula centenares de detractores y enemigos a los dos lados del Sena. La intención de los Doce Detectives –así se denomina la sociedad que han formado- es la de instruir al público de la Exposición sobre el oficio de investigador, haciendo públicos, por primera vez, sus métodos de trabajo y sus casos más conocidos.
Pero no se lleve el lector a engaño, no se trata de una obra coral, el peso de la narración corre a cargo de Sigmundo Salvatrio, aprendiz de detective enviado a París desde Buenos Aires por su maestro, ya inválido y decepcionado con el oficio. Salvatrio será testigo de la rivalidad existente entre los miembros de la sociedad y los recelos de los detectives por confesar sus técnicas de investigación, pero no tendrá el tiempo suficiente para instalarse en la ciudad cuando uno de los doce aparezca muerto a los pies de la Torre.
De la breve biografía que sobre de Santis se incluye en una de las solapas de la novela pueden rescatarse dos datos que quedan perfectamente reflejados en la redacción de El enigma de París. Para comenzar, su consagración al público juvenil gracias a una serie de novelas que le han valido, además, varios premios. Un trabajo que ha sabido combinar con el de guionista de historietas y cómics.
Gracias al primero, de Santis ha desarrollado una gran habilidad para describir personajes, la mayoría de ellos procedentes de un mismo estereotipo, destinados a facilitar al lector su construcción mental. Del segundo ha heredado su esteticismo, su capacidad para crear escenas visualmente atractivas y reflejar, de ese modo, la estética de la época.
Por el contrario, el escritor argentino no ha sabido dar vida a sus personajes por medio del diálogo. Quizás doce sea un número demasiado pretencioso, el caso es que ninguno de ellos posee una voz independiente, y comparten, además, el mismo discurso, profundamente contemplativo y filosófico, que acaba por saturar al lector. Asimismo, ha rechazado una de las características inherentes al guión de cómic: la brevedad y contundencia, con lo cual el desarrollo de la trama se ve entorpecido por varios pasajes, claramente prescindibles, cuya única función parece ser la de aumentar el grosor de la obra.
Sin embargo, el principal desequilibrio está en el ritmo, la novela tiene ciertos altibajos en la narración y en ellos se siente el entusiasmo de su autor. Quizás el problema se encuentra en la génesis de El enigma de París, el planteamiento de la obra como un homenaje a un género, una novela que a la vez fuera todas. De Santis creyó conseguirlo con el relato de los casos más célebres de sus personajes, claramente inspirados en los redactados por Doyle, Christie, Highsmith, Chesterton... y en los que pretende demostrar la definición de “enigma” para cada uno de ellos. El resultado es un pastiche que sí reúne todos los elementos que han hecho de la novela de intriga y de detectives de consumo adictivo (una trama bien construida, ciertas dosis de tensión entre los personajes, algún toque esotérico...), pero deriva en un conjunto recargado y empalagoso que, por momentos, parece no convencer siquiera a su propio autor.
En contraposición a ese agotamiento, de Santis pone en práctica una de sus armas más efectivas: la adicción que ejerce sobre el lector. Se vale para ello de la dosificación de las revelaciones, la creación de nuevas intrigas y muertes, y la expectación causada por la evolución de su protagonista, Sigmundo, a lo largo de la narración. Se sirve, también, de la belleza, la de su prosa algo clásica, la de sus metáforas y la de las lúcidas reflexiones de sus personajes. Pero nada de ello consigue suavizar el sabor final, más bien agridulce, de esta novela de detectives con pretensiones de intérpretes de la vida.
Á. Vicente Palazón
«Él me acusa de tener sentimientos. Me dice que soy débil y frágil, sutil, febril, casi pueril. Nada viril para mi profesión, y tendría que serlo, que adónde va una mujer policía tan sentimental como a punto de romperse.»
Clara Deza es contradictoria y deslenguada, Clara Deza es agente de la autoridad, esposa y compañera, tan sensible por dentro como dura por fuera. Inmersa en un mundo hostil marcado por el enfrentamiento entre dos esferas contrapuestas: la laboral, poblada por policías que oscilan entre la incomprensión o la superprotección, yonquis que inspiran su ternura y superiores que no la respetan, y la personal, que gira en torno a un matrimonio que es a la vez refugio y casa de fieras, remanso de paz y estanque de tormentas.
Clara Deza aprenderá a demostrar pronto su faceta más combativa y mordaz cuando, tras recibir un desconcertante mensaje de su mejor confidente, descubre que uno de los mafiosos más escurridizos planea su gran golpe. Movida por el pálpito de saber que se encuentra ante su caso más importante, comienza a escarbar en las cloacas de una sociedad brillante en apariencia y tremendamente cruel en realidad.
Con una poderosa voz narrativa cargada de ironía, Mercedes Castro irrumpe en el panorama literario con la historia de una mujer que se mueve entre claros y oscuros, una protagonista tan de carne y hueso que traspasa las páginas de esta novela con su humor agridulce, su contundente fragilidad y un inconformismo esencial que va más allá de cualquier punto y final.
Y PUNTO
Mercedes Castro
Alfaguara
El asesino y el profeta
Guillaume Prévost
978-84-96454-72-9
Tropismos
283 páginas
19.00 euros
diciembre
Jerusalén, año 6 después de Cristo. Las legiones romanas ocupan la Ciudad Santa. Los judíos lo consideran un sacrilegio... Mientras los responsables religiosos no se ponen de acuerdo sobre qué actitud adoptar ante el ocupante, el jefe de los fariseos es asesinado cuando sólo faltan siete días para la Pascua.
Entre sus labios cosidos, aparece un extraño pergamino que anuncia un terrible castigo divino contra Israel.
Unas horas después, el jefe de los saduceos, el sumo sacerdote del Templo, es también asesinado. En su boca aparece la continuación de la profecía: la llegada del Salvador o el caos.
Filón de Alejandría, joven filósofo judío, se lanza tras la pista del misterioso asesino. Sólo dispone de siete días para impedir lo impensable: una sucesión de crímenes que podrían cambiar la historia.
Mujeres espías
Laura Manzanera
978-84-830-6747-5
Debate
460 páginas
21.90 euros
enero
Una obra que desmitifica el halo romántico que la literatura y el cine han conferido siempre a las espías femeninas, mucho más numerosas de lo que en principio podría creerse.
Desde la Francia de Luis XIV hasta la España de la guerra civil o la URSS de la Guerra Fría, un sinfín de mujeres excepcionales desfilan por estas páginas en las que no faltan acción, alta política, traición, amor o sexo.
Personajes como Mata-Hari o Josephine Baker desempeñaron un papel crucial en el desenlace de los conflictos políticos de su época.
Los crímenes de Copenhague
Christian Jungersen
978-84-397-2024-9
Mondadori
592 páginas
22.90 euros
enero
La rutina de trabajo de Iben y Malene cambia de forma repentina cuando ambas empiezan a recibir e-mails anónimos en los que son amenazadas de muerte.
Las primeras investigaciones apuntan a un criminal de guerra serbio como principal sospechoso, pero también existe la posibilidad de que las amenazas provengan de una compañera de trabajo que las odia de un modo casi injustificado.
Este constituye el punto de partida de un trepidante juego de espejos que persistirá hasta el final de la novela.
Una mujer en tu camino
Karin Fossum
978-84-397-2074-4
Mondadori
304 páginas
19.90 euros
enero
En una comunidad noruega donde reinan la paz y el orden nadie es sospechoso pero, al mismo tiempo, cualquiera puede ser un asesino. Allí, Gonder Jomann espera a su nueva esposa que viene de la India, sin embargo el taxi que ha enviado a por ella al aeropuerto regresa vacío y sin rastro de la mujer.
Poco después, la comunidad sufre un shock con el descubrimiento del asesinato de una mujer india a las afueras del pueblo.Todos son sospechosos, pero el inspector Sejer y su colega Skarre ya están sobre la pista...
Los crímenes del número primo
Reyes Calderón Cuadrado
978-84-9867-011-0
RBA
458 páginas
18.50 euros
enero
Un abad y el arzobispo de Pamplona aparecen muertos en una ermita recóndita a unos kilómetros de la ciudad junto a un relicario y una gran cantidad de dinero. A los dos les falta un dedo y tienen las vestiduras rasgadas.
La jueza MacHor y el inspector Iturri empiezan a investigar en el monasterio de Leyre este complicado caso que, según parece, empieza con el robo de un relicario, de unas hostias consagradas (el cuerpo de Cristo) y la desaparición no informada del abad.
Todo parece indicar que el asesino está retando a la policía con un juego terrible que responde a algún tipo de regla matemática...
Santuario de sombras describe dramáticas y dolorosas anécdotas, tratando la marginalidad y el tráfico ilegal de las personas y traspasando la ficción para parecer un relato de la realidad.
La metáfora del título de esta obra: las sombras son los testimonios reales recogidos entre supervivientes que han intentado atravesar el mar hacia Estados Unidos. Se podría definir la escritura de Amir Valle de literatura humanista, durante las 200 páginas de este premio, novela criminal desgarradora y de denuncia con un narrador que interpreta vidas. Protagonizada por un policía solitario e investigador criminal, Alain Bec, y Alex Varga, intenta crear conciencia de una de las situaciones más crueles que hay en su país, este mundo siniestro que es el de los balseros, familiares de víctimas que buscan justicia por los crímenes cometidos por un grupo de traficantes sin escrúpulos; estos, los balseros, son los verdaderos protagonistas de la novela que relatan sus dramáticas anécdotas y su dolorosa perspectiva.
Una lucha que es dura y tiene momentos tremendos. El dolor de una gente cuyo único objetivo es salir de Cuba, un objetivo largamente planeado como es el exilio.
La novela tiene narradores diferentes, uno por cada personaje principal que se implica en la búsqueda de la justicia. Uno de los personajes más impactantes es Ignacio, que cree que sus tres hijos y su mujer siguen vivos; para ello Amir Valle le hace hablar en su novela Santuario de sombras en plural, pero que no es un plural mayestático sino que en la memoria de Ignacio está todavía su familia, sigue pensando que todavía viven y tendrá que morir para que puedan estar juntos.
Los que han muerto, leyendo este libro Santuario de sombras, parece que están vivos.
Hay un momento curioso en la novela en el cual Amir Valle menciona a un personaje llamado Amir Valle: ¿autohomenaje? Lo dudo, como es la primera novela que leo de Amir Valle no capto el matiz, pero reconforta leer hechos como los que ocurren en un país mitificado, muy mitificado por una izquierda europea.
No queda nada de aquel Fidel que encarnó los sueños ingenuos de los europeos.
El escribir sin miedo, sin censura, con libertad, eso sí es uno de los sueños ingenuos de muchos escritores que viven en la isla.
Conrad decía que sobre todo escribía para que la gente viera; esta novela es para que la gente vea.
Dice Amir Valle que esta novela no se hubiera podido escribir si los verdaderos protagonistas no hubieran permitido con su ayuda todo el aporte de información; es un homenaje en definitiva a todos los que han cruzado o intentado cruzar hacia Estados Unidos.
Escrito con emoción, emociona y entristece; sin embargo su escritura es sobria y para nada lacrimógena. Cuando uno escribe sobre algo tan cercano, sobre un país al que se quiere mucho, tiene que estar en una realidad paralela, porque si no cuando uno está afectado no escribe.
Escribir ficción ¿es un refugio? Hay una mirada ficticia, una mirada de la imaginación; el libro tiene verdadera vida. Aunque es su cuarta novela de la serie puede leerse independientemente.
Marta Farreras
Tradicionalmente siempre que en la literatura policial nos hemos referido al thriller legal hemos pensado, instintivamente, en esa pléyade de escritores anglosajones, sobre todo norteamericanos, empezando por Erle Stanley Gardner, autor del celebérrimo personaje Perry Mason, y finalizando, por ahora, en John Grisham, que han entretenido nuestras horas más mustias con intrigantes historias en las que brillantes abogados, que habitualmente se asemejan más a detectives o policías que a los anodinos y burocráticos intérpretes de las leyes con los que solemos tratar en nuestra vida cotidiana, desbaratan las acusaciones que unos policías venales o simplemente ineptos habían intentado construir en perjuicio de algún honesto ciudadano acusado injustamente de un terrible crimen.
Esas historias, normalmente, se fundamentan en dos pilares típicamente norteamericanos. Uno, ideológico, consistente en que el sistema funciona y es correcto, viéndose tan sólo distorsionado, en ocasiones, por factores estrictamente humanos, pero al final la justicia y la verdad, con la ayuda de abogados que cobran tropecientos dólares por hora, eso sí, acaban triunfando y el falso culpable es capaz de demostrar su inocencia. El segundo punto de apoyo de ese tipo de historias es, precisamente, el sistema legal norteamericano, con esas animadas vistas orales que en ocasiones parecen auténticos espectáculos que pueden dejar chiquitos a los que diariamente se representan en Broadway.
En la vieja y escéptica (a veces demasiado escéptica) Europa, por el contrario, no funcionan esos dos conceptos. Sabemos, o creemos saber con más cinismo que cordura, que el sistema, hagamos lo que hagamos, jamás va a funcionar. Y nuestros procedimientos judiciales, herederos del código napoleónico, no se prestan, quizás afortunadamente desde un punto de vista meramente legal aunque ello dificulte su plasmación literaria, a ser utilizados por los autores de género negro a la hora de pergeñar sus historias. Por eso cuando un autor europeo es capaz de escribir un thriller legal ateniéndose a la verosimilitud de su propio sistema jurídico y sin perder por ello interés la novela, nos abalanzamos sobre él como quienes se encuentran perdidos en el desierto y divisan, a lo lejos, un oasis.
Eso es lo que ocurre con Testigo involuntario, la novela que Gianrico Carofiglio ha publicado en la colección que la Editorial Umbriel tiene dedicada al género negro. En ella un abogado que acaba de separarse y está de vuelta de todo, aunque a veces dé la impresión de que no ha ido a ningún sitio, acepta encargarse de la defensa de un hombre acusado de la muerte de un niño. La acusación contra él es aparentemente muy sólida y el sistema legal, inflexible, parece haberse conjurado en su contra. Aquí no caben conejos sacados de la chistera, como en las ya citadas novelas de Perry Mason, tan sólo la fe en la inocencia del acusado, una fe dubitativa, trasunto de la escasa fe que tiene en sí mismo Guido Guerreri, el abogado, y un pesado y poco vistoso trabajo en la sombra podrán conseguir dar la vuelta a la situación y que Abdou Tima, el acusado, sea declarado inocente.
Porque es que además el acusado, su nombre lo delata, es un extranjero, un inmigrante ilegal de origen senegalés sin familia ni amigos, salvo la mujer que contrata al abogado, un paria en una opulenta ciudad mediterránea cuyos ciudadanos han olvidado, al igual que lo hemos olvidado casi todos los habitantes del sur europeo, que no hace muchos años nosotros también éramos inmigrantes e incluso clandestinos. Y ésa es otra de las virtudes de Carofiglio, que no sólo es capaz de hacer un brillante cesto con los escasos mimbres que nos proporcionan nuestros hiperreglamentistas sistemas jurídicos, sino que lo utiliza además para diseccionar con valentía uno de los males que aquejan a nuestra sociedad, cada vez más globalizada pero menos solidaria.
Eso es Testigo involuntario. Un thriller legal, sí. Un buen thriller legal, por supuesto. Pero mucho más que un thriller legal.
José Javier Abasolo
ENTRE LA PROMESA DEL VERANO Y EL FRÍO DEL INVIERNO
Leif GW Persson
Traducción de Mayte Giménez y Frida Sánchez
EDICIONES PAIDÓS. ALEA
Afronto esta novela como la última lectura del año, tal vez animado por un título sugerente para las fechas en que nos encontramos (al menos en el hemisferio norte) o porque las casi setecientas páginas que me esperan requieren más tiempo libre del habitual y el parón navideño puede ser un momento propicio.
También lo hago con ciertos prejuicios hacia el autor, al que no conozco de nada pero cuya condición de sueco no lo sitúa entre mis gustos habituales, más centrados en la novela negra mediterránea y luminosa que en la nórdica y con pocas horas de luz solar al día.
Sin embargo, estos prejuicios se desvanecen en las primeras páginas de la novela, en las que me encuentro con un lenguaje irónico propio de Chandler o Hammett y unos personajes y ambientes que, aunque evidentemente fríos por las latitudes en que se desarrolla la acción, nada tienen que ver con aquello a lo que nos han acostumbrado otros autores suecos, noruegos o finlandeses.
Entre la promesa del verano y el frío del invierno es la primera de las novelas de Leif GW Persson que integran la trilogía El declive del Estado del bienestar, que Ediciones Paidós completará con las dos siguientes entregas a lo largo de 2008. Una novela en la que no encontramos a un protagonista absoluto que cargue con el peso de la trama, sino a un grupo de individuos, integrantes de los diferentes servicios de seguridad suecos (incluidos los secretos) en abierta lucha por averiguar lo que hay detrás del suicido de un estudiante norteamericano, John P. Krassner, así como lo que se ha ocultado durante años tras su vida y la de alguno de sus familiares.
Setecientas páginas pueden dar cobijo a muchos personajes, desde los policías más honestos como Lars Johansson, Wiklander o Bo Jarnebring hasta otros menos recomendables como Bäckström o Wiijnbladh. Mención especial merecen Berg, responsable de la Policía de Seguridad y, sobre todo, Waltin, policía cuyo grado de perversión sexual le convertiría, sin duda alguna, en alumno aventajado del marqués de Sade y al que espero seguir viendo en las próximas entregas de la saga. O Forselius, un matemático alcoholizado que, en los cincuenta, desempeñó un papel importante dentro de los servicios de espionaje suecos. Y como nexo de todos estos personajes, dos figuras que aparecen continuamente como motivo central de toda la novela: el primer ministro sueco más importante de todos los tiempos (ya sea con su identidad real o con el seudónimo por el que tal vez se le conoció en los tiempos de la guerra fría) y su asesor especial de extrañas atribuciones, un tipo del que no me fiaría ni para que me ayudara en un acto tan inocente como cruzar una calle peatonal. Con tráfico, ni les cuento.
Con lo dicho hasta el momento, ya se pueden hacer ustedes una idea de por dónde van los tiros (nunca mejor dicho) de la historia. Y es que el asesinato de Olof Palme y, sobre todo, su fulgurante ascenso político y la exploración que el autor hace de una hipotética relación del Olof Palme estudiante con la CIA e incluso los servicios secretos soviéticos, están en el centro de la trama. No sólo eso, sino que tal vez esas peligrosas relaciones sean la causa de que su muerte no haya sido todavía aclarada más de veinte años después.
Esta primera parte de la trilogía se centra en los meses previos al asesinato de Palme y, mediante el uso de diferentes voces narrativas que hacen que cada uno de los protagonistas conozca parte de la trama, el lector tendrá una visión de conjunto de esta parte de la historia reciente europea, así como de las hipótesis de trabajo (quizás realistas, quizás descabelladas) que el autor plantea.
Y es precisamente la diversidad de personajes y visiones parciales de la trama lo que permite el uso de estilos o lenguajes diferentes en función de cuál sea el personaje que protagonice el episodio de turno, pasando del humor cínico de Lars Johansson al relato inquietante de Waltin, del casi costumbrismo de Bäckström y Wiijnbladh al enigma que entrevemos cuando es el asesor especial el centro de atención.
Entre la promesa del verano y el frío del invierno es una buena, densa e intensa novela en la que el autor cuestiona la pretendida neutralidad sueca y rescata del interesado olvido su apoyo al régimen nazi, así como el derrumbe de pilares básicos del estado del bienestar que fue modelo para muchos países occidentales. Y es que Suecia ya no es lo que era… o quizás nunca fue lo que nos dijeron que era.
Ricardo Bosque
Ayer, 31 de diciembre de 2007, finalizaba el plazo de recepción de originales para el III Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco, convocado por la Asociación Cultural NOVELPOL (Amigos de la Literatura Policial).
El delator
Liam O'Flaherty
978-84-935448-8-1
Libros del Asteroide
16.95 euros
275 páginas
diciembre
Ambientada en el convulso Dublín de los años posteriores a la guerra civil irlandesa (1922-1923), El delator es una historia de traiciones y lucha clandestina.
Publicada en 1925, retrata el mundo de los bajos fondos dublineses, refugio de pistoleros y prostitutas, en el que acechan enemigos aún más peligrosos que la propia policía: los confidentes.
Gypo Nolan, un duro ex terrorista, deambula por la ciudad sin dinero ni un lugar donde pasar la noche. Su suerte parece cambiar cuando reúne el coraje suficiente para delatar a un compañero de armas y con la recompensa obtenida iniciar un periplo que le llevará por las pensiones y burdeles de la ciudad.
Su tranquilidad se ve amenazada cuando la Organización Revolucionaria a la que pertenecían ambos terroristas decide darle caza para juzgarlo en secreto.
Terror y traición reinan en este thriller clásico que retrata, las luchas políticas clandestinas de aquellos años y que fue adaptado al cine por John Ford en una película homónima por la que obtuvo, entre otros, el Oscar al mejor director.
Luna de escarlata
Rolo Diez
978-84-96483-49-1
Sirpus
18.50 euros
323 páginas
diciembre
Novela negra que muestra sin pudor el lado oscuro de las historias románticas. Escarlata Medina León es una víctima de los ensueños románticos de su madre, que la ha bautizado con ese nombre de heroína romántica con la convicción de que algún día será princesa. Cosa difícil en las modestísimas viviendas de la Colonia Escandón, en un México DF pobre y violento.
Pero ella no pierde la esperanza: cualquiera, el menos esperado, puede ser el príncipe azul que la rescate y la lleve a las portadas de la prensa rosa.
Los candidatos al matrimonio, y al trono, se suceden sin éxito mientras el tiempo pasa. Y a todos los rondan los asesinos uniformados, los demonios de la ciudad. La luna los alumbra y los oculta.
Por su parte, Julio César, en otra zona de la misma pesadilla, quema a su amigo bajo un puente, va de una prisión a otra, mendiga o colabora con la policía, según corran los vientos. El azar lo reunirá finalmente con la princesa, bajo la misma luna cruel.
Entre la historia que Qiu Xiaolong nos contara en Muerte de una heroína roja y esta, Visado para Shanghai, que nos llega ahora, de nuevo de manos de la editorial Almuzara en su colección Tapa Negra, ha pasado un tiempo prudencial y el inspector Chen Cao, además de seguir bien considerado por el partido de su ciudad, ha tenido que resolver un caso complicado en la ciudad de Beijing, del que en esta narración se apuntan algunas cosas, pero del que no terminamos de saber casi nada.
En Visado para Shanghai nos encontramos un caso de tráfico ilegal de personas, pero contado desde un punto de vista muy especial: ya sabemos que dicho tráfico existe. De hecho, tenemos localizado y detenido a uno de sus cabecillas, en EE.UU. Uno de los líderes de las Tríadas puede entrar en prisión, siempre que Feng testifique en su contra. Pero Feng ha puesto una condición: que su esposa Wen se reúna con él en los Estados Unidos.
Así, la agente Catherine viaja a Shanghai para acompañar a Wen a que se reúna con su marido. Una buena ocasión para una estudiante de chino de conocer de cerca el objeto de su estudio. Sólo hay un problema: Wen ha desaparecido.
Y hasta ahí podemos contar para no desvelar nada sobre la trama. Una trama que, en este caso, no resultaría especialmente complicada... si no hubiera sido porque en el Bund de Shanghai ha aparecido el cadáver de un hombre, asesinado a hachazos.
Tenemos, por tanto, al veterano inspector jefe Chen Cao, más maduro, más seguro de sí mismo, con menos dudas. Pero, en este caso, más que a investigar, le ponen como guía turístico de una funcionaria americana a la que, por un lado, no le puede pasar nada de nada. Por otro, no debe de ver según qué cosas de la China comunista posterior a los acontecimientos de Tiananmen.
Chen Cao, paciente como es él, conjugará sus labores de relaciones públicas con su olfato detectivesco, máxime porque la agente Catherine no se quiere limitar a hacer turismo por Shanghai. Así, a través de esta novela, los lectores tendremos una doble visión de la China actual: la oficial, que nos transmite el inspector, y la que es observada por los ojos escrutadores que vienen de fuera y que se lo cuestionan todo.
Y la dialéctica que se establece entre los protagonistas, por supuesto, ya que no sólo ven las cosas de forma distinta sino que sus métodos de trabajo son muy diferentes. Aunque hay cosas que les unen más allá de la investigación: la poesía.
Ya sabemos que el jefe Chen es poeta y, además, conoce muy bien la poesía tradicional de China. En este caso, su compañera está perfectamente cualificada para darle la réplica, lo que los lectores agradecemos enormemente al poder disfrutar de unos remansos de paz zen en mitad de una trama repleta de aventuras.
Porque Visado para Shanghai es más una novela a mitad de camino entre las aventuras y los viajes que puramente negra. Tiene un cierto toque a Fu Manchú, sobre todo en la resolución final del caso, que resulta de lo más ingenuo y simpático.
Una novela amable que se lee a toda velocidad y se disfruta párrafo a párrafo, paladeando las perlas poéticas con que Qiu Xiaolong va trufando su narración y que es el mejor de los guías para conocer la China de hoy, la más aparentosa y la más desconocida.
Jesús Lens Espinosa de los Monteros
http://blogs.ideal.es/pateandoelmundo
Noviembre
Bajo tierra
Mark Billingham
978-84-7647-682-6
Algaida
19.00 euros
400 páginas
Noviembre
Luke Mullen, un adolescente, no ha vuelto a casa. Sus compañeros del colegio lo vieron por última vez subiendo a un coche con una mujer, y no está claro si se ha marchado voluntariamente o ha sido secuestrado.
Hijo de un ex inspector de policía, Luke carece de antecedentes de absentismo escolar o mala conducta. Los policías que buscan al muchacho tienen la firme convicción de que se trata de un secuestro. Y saben que, cuanto más tiempo pase, más probabilidades hay de que Luke aparezca muerto.
Y entonces su familia recibe una cinta de vídeo...