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Entrevista al escritor hispano-argentino, Carlos Salem

Entrevista al escritor hispano-argentino, Carlos Salem

En una ocasión le escuché a Facundo Cabral decir que los mexicanos descendían de los Mayas, los peruanos de los Incas y los argentinos de los barcos. Las malas lenguas, que son las que hay que escuchar, dicen que perdió el acento hace tiempo.

Sí, he perdido casi todo  el acento en más de 20 años aquí. Creo que tratar de imponerle mi vocabulario a 40 millones de anfitriones hubiera sido un acto de soberbia y además me fascinaba el lenguaje de mi abuelo almeriense.  Perdí el acento argentino, pero sólo por fuera. Eso intento explicarlo en un poema que está en mi blog:

(http://elhuevoizquierdodeltalento.blogspot.com/2008/01/milonga-del-sombrero-negro.html), cuando digo :"Volver adonde/volver a qué/ si cuando me enfado digo jilipollas/ pero cuando me enculo/se me escapa un pelotudo/que rescata todos los acentos olvidados/en la pe".

 

 ¿A usted hay que preguntarle si prefiere un Boca-River o un Barça-Madrid?

En cuanto a clásicos, si estoy allá, y como soy bostero viejo, seguiría el Boca-Ríver; pero como vivo en España, no me pierdo un Madrid-Barça, ¡Hala Madrid!

 

¿Qué le enseño el rastro madrileño y qué se trajo de sus años en el norte de África?

 El Rastro es el alma de Madrid y también su espejo: revuelto, colorido, caótico ... y organizado por horarios, vigilado por policías.  Cuando llegué y vendí en un trozo de puesto prestado, hace tantos años, en el Rastro estaba reflejada la composición del Madrid de entonces, del mismo modo que refleja el Madrid de hoy, que sigue lleno de historias. En cuanto al Norte de África, aprendí a escuchar todo lo que decía el silencio de la gente, en especial la gente del Riff, que tiene una dignidad sin estridencias que es admirable. Hay quién confunde eso con resignación, pero es porque no entendió nada y se pasó el tiempo sacando fotos típicas. Esos diez años entre Ceuta y Melilla me sirvieron, también, para escribir sin otra meta que escribir; ya llegaría el momento de publicar, me decía con paciencia rifeña. Y llegó.

 

 

Usted era muy joven en aquellos años grises de su país ¿por qué al contrario que muchos escritores de policial argentinos no lo refleja en sus novelas?

Sí que la reflejo, sólo que no en las dos novelas que se han publicado hasta ahora. De hecho, tengo una obra de teatro, "El torturador arrepentido", que creo se representará este año, dedicada al tema, y está el proyecto de convertirla en novela. No me centré en el tema de la dictadura porque en los 80 y 90 hubo una saturación de obras alrededor del tema, y no todas buenas. Luego vino gente como Juan Sasturain o Ernesto Mallo, o Raúl Argemí, que lo hicieron con mucho talento e intención, de modo que no tenía una urgencia testimonial por contar aquello. Yo era muy chico, sí, pero con 16 ya sabías y pensabas. Creo que me dejó helado la complacencia de buena parte de la clase media argentina de entonces para con un Golpe de Estado cuyos fines eran claramente económicos bajo una pueril excusa ideológica. Y contar eso duele. Además, mucha gente en España y en el resto del mundo ha olvidado que Argentina vivió en dictaduras intermitentes desde 1930 hasta 1945, y desde 1955 hasta el 73, aunque no se pueden comparar en el descaro y la violencia a lo de Videla y Cía., desde luego, pero ahí está la semilla y eso es lo que me interesa como escritor, sobre todo el período de 1970 a 1973: todo lo que vino después estaba ahí...

 

¿En la vida sólo hay Camino de Ida?

Desde luego, aunque a veces el camino de ida es circular y acabas en el punto de partida. Pero ya no eres el mismo. Tenía que escribir esa novela como un puente entre mis dos mundos, el de Argentina y el de España, países que se parecen más de lo que queremos creer. Como dice uno de los personajes de la novela (soldati), "acá también todo lo atamos con alambre"... Y porque todo el camino es de ida, mi segunda novela publicada, Matar y guardar la ropa, no tiene ningún personaje argentino, aunque estoy seguro de que allá se entenderá igual que aquí, porque la crisis de los 40 ocurre en todas parte, como el amor, el desengaño, el miedo a la mediocridad... o los asesinatos por encargo.

 

En la última semana negra se alzó con el premio Silverio Cañada a la mejor primera novela del género. ¿Qué le pareció ese festival macrocultural? y ¿Qué le supone recibir ese premio de colegas escritores?

Llevaba con ganas de participar en la Semana Negra casi 20 años, cuando recibí las bases del concurso de relatos y empecé uno de 8 páginas... que acabó siendo unas novela de 300. Y por diversos motivos  el sueño se fue postergando de año en año... hasta que  este año me llamaron para decirme que Camino de ida era finalista del Cañada... No me lo podía creer. Lo mejor de todo fue que la SN era como la imaginaba: una fiesta literaria popular, huérfana de corbatas y de almidones, en la que los escritores y los lectores se cruzaban y mezclaban todo el tiempo. Siempre digo que detesto a los escritores que se comportan como si nunca fueran al váter. En Gijón no hubo de ésos o yo no los vi, y eso quiere decir que, por lo menos, no estaban en un podio muy alto. Lo que hacen Paco Ignacio Taibo II y su equipo es mucho más que un encuentro literario, y me parece muy acertada la definición de PIT II cuando dice que la SN es un "festival", porque lo es y ojalá que siga así por mucho tiempo. Y que fuera contagioso... En cuanto al premio, recibir el Silverio Cañada por mi primera novela publicada, incluso cuando es menos "negra" que muchas otras, fue un subidón que todavía me marea, porque no es un premio dado por intereses editoriales o de mercado, sino, como dices, un reconocimiento de tus compañeros más veteranos, que te dicen:"bienvenido, tienes algo que contar y nos ha gustado mucho". Eso no tiene precio para un novato de 48 años, como yo...

 

¿Cuáles son los próximos proyectos de Carlos Salem, en su próxima novela podremos disfrutar con la persecución de algún otro destrozacanciones popular?

Proyectos hay varios en marcha, no olvides que durante más de 15 años me dediqué a escribir novelas que son tan buenas o tan malas como las dos publicadas. Y no dejo de escribir, aśi que tengo varias cosas en marcha y un objetivo prioritario: la nueva novela, que estoy acabando estos días, y que se llamará "Pero sigo siendo el rey". Es una novela negra al modo mío, bastante chandleriana en algunos aspectos, pero siempre teñida por la bendita maldición de Osvaldo Soriano, que me enseñó a reírme de la solemnidad y de mi mismo. Y es una novela con detective privado, porque creo que se ha descartado con demasiada ligereza esa figura de justiciero jodido y desencantado, de justicia que llega donde no llega la Ley. Es la presentación de mi detective, para el que tengo en mente al menos tres libros más, si es que todo sale bien, ya veremos. No aparece Julio Iglesias, salvo alguna mención... pero el co-protagonista es el Rey de España. No te digo más.

 

Y por último recomiéndenos un libro clásico y otro actual..

El clásico lo tengo claro, aunque hay muchos: Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano. Treintaytantos años después sigue intacto y vigente. Además, Camino de ida es la primera mitad de un homenaje que le debía a ese libro.

Y para lo actual, voy a hacer trampa y recomiendo dos; "Gólgota", de Leonardo Oyola, y no por ser amigos y compañeros de editorial, sino porque tiene un talento universal que trasciende las fronteras del lunfardo, es dinamita pura. Y Niños de tiza, de David Torres, porque creí que después de El gran silencio no podría volver a conmoverme con Roberto Esteban, y el muy cabrón lo hizo. Vaya si lo hizo...

 

 

Por José Ramón Gómez

El Prisionero de Guantámano de Dan Fesperman

El Prisionero de Guantámano de Dan Fesperman

Hace unos años me compré por Internet un portátil de segunda mano y, a la hora de elegir un nombre para el equipo, le puse Fesperman, apellido del autor de uno de los libros que mejor recuerdo me han dejado en los últimos años: “El barco de los grandes pesares”, una historia de espionaje en que la II Guerra Mundial y la guerra de los Balcanes de los años 90 se daban la mano en una narración vibrante, tensa y adictiva.

 

Por eso, cuando vi que RBA publicaba en su Serie Negra la nueva novela de Dan Ferperman, “El prisionero de Guantánamo”, pegué un brinco de alegría. No sólo porque soy un enganchado a la prosa de Fesperman sino porque el tema que trata resulta de lo más interesante y actual, por supuesto.

 

Después de ver las películas de Michael Winterbottom, sobre todo “The road to Guantanamo”, estoy convencido de que la globalización artística y cultural, bien entendida, pasa por Oriente, por Pakistán, Afganistán, la India y, un poco más allá, la China. Y, por eso, me lancé como un poseso sobre el libro de Fesperman.

 

Y el resultado es desconcertante. Vaya por delante que el libro me ha gustado. Y mucho. Pero no es el libro que me esperaba. Lo que, por otra parte, es problema exclusivamente mío, por hacerme ideas preconcebidas sobre una novela inédita de la que nada sabía a priori.

 

Y es que, relacionando Guantánamo con el 11-S, los integristas religiosos y las guerras de Irak y Afganistán, muchas veces nos olvidamos de que ese trozo de terreno está en Cuba. Que Cuba es una isla a tiro de piedra de los EE.UU. y que el odio cerval entre yanquis y castristas es algo que sitúa a la base guantanamera en una singular y especialísima situación.

 

Por supuesto, “El prisionero de Guantánamo” cuenta la historia de los presos musulmanes que, privados de todos sus derechos más básicos, están secuestrados por los americanos en el penal más infausto, en la aberración jurídica del derecho internacional más sangrante de lo que va de siglo. Se describen los interrogatorios, las celdas, los vestuarios y hasta los distintos grados de peligrosidad de los presos.

 

Pero la parte mollar de la narración está en el duelo entre los dos personajes principales, espías e infiltrados, que participan de dobles juegos y representan distintos roles. Por un lado, un miembro del FBI, interrogador profesional merced a su conocimiento del idioma árabe. Por otro, un espía de Castro instalado en Miami. ¿Qué les relaciona? ¿Cuál es el nexo que les acerca? ¿Por qué, de repente, aparece el cadáver de un soldado americano destinado en la base de Guantánamo, perfectamente equipado, en una playa cubana?

 

Muchas interrogantes a las que, utilizando la técnica de la cebolla y las capas, o la de las muñecas rusas, Fesperman irá dando cumplida respuesta, hasta desembocar en un final que no dejará indiferente a ningún lector. Una novela, pues, muy rica, variada y abigarrada, con tramas, subtramas y tramas aún más pequeñas aún. Muchos personajes de muchas caras y mucha, demasiada ambigüedad moral.

 

La frase: “No me venga con idioteces sobre órdenes o sus derechos civiles, porque sabe perfectamente dónde estamos y lo que eso significa en lo que se refiere a los derechos de cualquiera. ¿La Constitución? Ni idea.”

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

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La Caza de John Harvey

La Caza de John Harvey

Esta novela presenta todas las características que durante 2007 ha hecho grande la propuesta de la editorial Paidós convirtiéndola en una de las colecciones mas serias y atrevidas de la actualidad y eso que ,al menos durante el primer año de vida, únicamente han publicado autores inéditos en castellano, como John Harvey, este londinense que tiene en su haber varios premios internacionales con sus mas de noventa libros publicados y por curioso que resulte, inédito en España. Bravo por Alea.

   La caza es en general una novela muy atractiva, por la definición psicológica de sus personajes, los cuales como en la mayor parte de los títulos publicados en esta colección, son de carne y hueso es decir, de alegrías y decepciones, al fin y al cabo humanos todos. Y eso que Will Grayson y Helen Walker no son Charlie Resnick el personaje que más éxito le ha reportado a John Harvey con una serie de diez títulos que esperamos leer algún día en castellano.

  También destaca en esta novela la trama, simple y sencilla, pero es que aunque parezca fácil darle estos dos calificativos debe resultar tremendamente complicado para un autor establecer una nudo tan básico y casi tópico para montar una historia que hasta sus últimas páginas no desvela verdaderamente el origen y la causa del asesinato de un profesor universitario, algo huraño y homosexual que estaba escribiendo una biografía no autorizado de Stella Leonard, una antigua estrella del cine. Serán la pareja de detectives mencionada con anterioridad y Lesley Bryan, la hermana del difunto, los que a fuerza de persistencia y golpes, desenredaran la madeja de esta historia de pasiones y desencantos, de cine en blanco y negro y pinceladas de actualidad gris tirando a oscura.

   En fin, como ignorar el pequeño privilegio que nos ofrece Alea de poder leer un autor del que Michael Connolly, George Pelecanos y el mismísimo Andrew Vaachss se han desecho en elogios hacia él y si no creen en el enrevesado marketing que pudiera camuflar como siempre algún interés, por favor léanlo y salgan de dudas ustedes mismos.

 

LA CAZA.

John Harvey.

Alea editorial.2008.

 

Por José Ramón Gómez

El Efecto Biedma según Guillermo Orsi

El Efecto Biedma según Guillermo Orsi

Los mundos que Biedma plasma -¿o reconstruye?- en sus novelas son circulares, agónicos, e inevitablemente conducen al crepúsculo. Y sin embargo hay tanta luz en ellos.

De nuevo en Sevilla –aunque nunca en la misma Sevilla-, un adolescente se interna en lo que para un psicólogo o psiquiatra sería su alienación pero para la literatura es un resplandor de los universos, tan improbables como posibles, que Lewis Carroll pintó en su “Alice in Wonderland”.

En “El efecto Transilvania” no es Alicia, es Eme. Y su fiebre se llama Peña, el amor inasible, perdido antes de conquistarlo, recuperado en las duermevelas de la conciencia, entretejido en las penumbras del amanecer y siempre deseado, siempre perdido.

La ciudad vuelve a levantarse con ladrillos de ausencia, con callejones abyectos y barrios infinitamente más hundidos de lo que sus nombres anuncian. Eme abandona cada noche su habitación, la protección de la casa de su abuela que lo cría, para internarse en sueños vigilantes, en tenues pesadillas, en la atroz certeza de que no deberá encontrar lo que busca, a riesgo de ser, también él, condenado como Pisca, la niña de catorce años que morirá en una ejecución pública.

Con sorprendente virtuosismo, Biedma nos lleva de la mano al mundo atormentado de un adolescente que, atravesando su íntima desolación, busca la consumación del amor. Lo hace, claro, a su manera, la que le permite o indica su visión alucinatoria del microcosmos en el que vive y que ensancha con su imaginación, como lo hace Biedma en una suerte de “big bang literario” que rompe los moldes, dibuja segundos horizontes.

El universo remoto, enigmático, sospechadamente sabio pero a la vez inaprehensible de las civilizaciones precolombinas se instala en Sevilla, en la pirámide de Mahuachi, réplica de su original en el Perú. No es cartón pintado ni la locación de alguna producción hollywoodesca, es la imagen en el espejo que pasa a convertirse en el original, que cruza el azogue ya no para mirarse a sí misma sino para duplicarse e irradiar su espectáculo sombrío de los condenados por tribunales que nada tienen que ver con la justicia, por jueces en las sombras que se rigen por códigos que ni Freud, ni Jüng, ni sus epígonos, han conseguido nunca interpretar del todo.

La esquizofrenia es la perfecta excusa de Biedma para, en esta novela rigurosa y conmovedora, explorar los albañales de la íntima tristeza que agobia al ser humano. ¿Está realmente enfermo Eme? ¿Son sus amigos y compañeros de correrías –Fritz, Tona, Paco, Ballesta, la inasible Peña- los que de verdad lo ayudan o está solo, hundido como el temible Barrio Hundido, solo para enfrentar a los chacales del Grupo Sábato, vulnerable a sus fantasmas?

Decía que de nuevo Sevilla, ciudad irrepetible pese a su omnipresencia en la literatura de Biedma: distinta, provocativa, nocturnal. Hay autores que fundan sus ciudades, a la manera del uruguayo Juan Carlos Onetti y su mítica Santa María, que en el imaginario rioplatense entreteje a Buenos Aires con Montevideo. El matiz que Biedma incorpora es que con el nombre real designa lo diferente, el desafío de reconocerse en las alcantarillas, en las iglesias amenazantes, en presencias cloacales, en sacerdotes locos cuya profesión de fe remite a sanguinarios ritos ancestrales.

En “La noche boca arriba”, Julio Cortázar funde la angustia de un motociclista accidentado con el terror de la víctima inminente de un sacrificio humano en un templo moteca. En “El efecto Transilvania”, Eme se aferra a los símbolos, a los efectos mágicos del abrigo de su abuelo, a su íntima determinación de ser quien no es, de arrojarse al vacío de la existencia para sobrevivir, no para destruirse.

Tributario explícito de Lovecraft, Juan Ramón Biedma rinde una vez más el homenaje de todo gran escritor en sus textos más logrados, en páginas o frases que le dan aliento y resurrección a las leyendas. Ese homenaje es el de la imaginación, sin la cual no habría más allá ni realidad cotidiana porque todo quedaría encerrado entre las cuatro paredes acolchadas de la sinrazón más temible y frecuente, la de lo cotidiano, lo creíble, lo que puede probarse, absolverse o condenarse.

La “novela dentro de la novela” que el protagonista lee y a su manera escribe sin saberlo, fluye como un néctar subterráneo, como un hilo de Ariadna para salir del laberinto. Pero quien se adentra en la trama de “El efecto Transilvania” ya no quiere encontrar esa salida.

El “efecto Biedma” consiste en que el lector recela del final, lo demora con premeditación y alevosía porque, como en las anteriores novelas del autor, le ha perdido todo temor o respeto al Minotauro y quiere, sencilla y tozudamente, seguir leyendo.

Guillermo Orsi - escritor -

 

 

Negro Absoluto y Santería

Negro Absoluto y Santería

Hace algunas semanas saludábamos con alborozo la fantástica novela “Chamamé”, de Leonardo Oyola, publicada por la vivaz editorial Salto de Página y justa ganadora del premio Dashiell Hammett de Semana Negra, junto a la no menos excelente “El imán y la brújula”, de Juan Ramón Biedma.

 

Oyola, en Gijón, además de hablarnos de “Chamamé” y de “Gólgota”, su última novela publicada en España, presentó junto a Juan Sasturain una excitante colección de novela negra inequívocamente porteña, llamada “Negro absoluto”, a través de la que jóvenes autores argentinos van a destripar el Buenos Aires más negro, sórdido y criminal. La colección arranca con cuatro títulos: “El doble Berni”, de Gandolfo y Sosa. “Los indeseables”, de Osvaldo Aguirre. “El síndrome de Rasputín”, de Ricardo Romero. Y, cómo no, “Santería”, del propio Leonardo Oyola, prologada por Sasturain.

 

Contar de qué va “Santería”, como ocurre siempre con las grandes novelas, no tiene mucho sentido. Porque el desaforado Oyola, como le llama Sasturain, es capaz de insuflar vida literaria a cualquier historia, por banal y anodina que ésta pueda parecer. En el caso que nos ocupa, se trata de un duelo. De un duelo a la vieja usanza entre dos personajes mefistotélicos y demoníacos: la Víbora Blanca y la Marabunta, nombres que ya nos hablan, bien a las claras, de lo que nos aprestamos a leer.

 

Una novela negra, pero que bebe de los culebrones más locos de la tele, con personajes tan desaforados como su autor. Por ejemplo, ese pequeñajo al que llaman “el Emoushon”, que podría venir patrocinado por una marca de telefonía móvil, dada la sonoridad de su apodo. O Danielín, un fiel seguidor de San La Muerte, que tendrá que vérselas con un hermano de cofradía, un trasunto del Kevin Costner que protegía a la otrora hermosa y dulce Whitney Huston en “El guardaespaldas”.

 

Porque, como ocurría en “Chamamé”, hay mucho, muchísimo, de cultura popular, de cine y de música actual en “Santería”. Esto, unido al prodigioso ritmo narrativo que Oyola imprime a su prosa, hace que la novela, más que leerse, se baile, como si el autor te conectara un cable al cerebro y te fuese cantando cada uno de sus vertiginosos capítulos.

 

De hecho, “Santería” es un LP. Un Long Play de corta duración, pero intenso y emocionante, en que cada capítulo, como si fuera una misteriosa canción, lleva el nombre de una de las cartas de la baraja española que la Víbora utiliza en su trabajo. Un LP con un tema introductorio, “En la cabeza de la víbora”, y doce fascinantes cortes que te conducen a un final abierto, repleto de posibilidades.

 

En su dedicatoria, Leo escribió las siguientes palabras en mi ejemplar del libro:”Para Jesús. Ojalá que mis pibes chorros de Santería te roben muchas carcajadas.”

 

Querido Leo, efectivamente. Me lo he pasado de miedo con los pibes chorros, con esa Marabunta cuya concha pasó a la historia del puterío fino (y menos fino) de Baires y la villa Puerto Apache, así como con esos polis buenos y enamoradizos, que la historia de (des)amor de la Víbora y el Charly me gustó largamente.

 

Así que, obligatoriamente, en las próximas semanas nos pondremos con “Gólgota”, a la que, como podrán ustedes imaginar, tenemos mogollón de ganas de meter mano. Pero muchas, muchas.

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

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La joven detrás de Stieg Larsson

La joven detrás de Stieg Larsson

En Estocolmo, Suecia, en 2002, Carle Mikael Blomkvist,  periodista y accionista de la revista Millenium, en sus cuarenta,  es condenado por haber publicado un artículo contra el  influyente millonario Hans-Erik Wenneström. 

Dragan Armansky es director de Milton Security, empresa de seguridad, que cuenta con lo último en tecnología.  Aquí trabaja, la joven Lisbeth Salander.

Los antepasados de la familia Vanger se remontan varios siglos y son propietarios de Hedeby Island. El octogenario Henrik Vanger es la cabeza de la familia. Obsesionado por la desaparición de la nieta de su hermano, Harriet Vanger, en 1966 cuando ella tenía 16 años, contrata a Blomkvist, desacreditado y con una condena pendiente, para que escriba la historia de la familia Vanger y al mismo tiempo revise el material que ha juntado por casi cuarenta años, y averiguar la desaparición o muerte de su querida sobrina-nieta.

Stieg Larsson  estructura su novela sobre una base de ágiles, ordenadas y muy puntales descripciones:  psicológicas y físicas de los personajes; de las relaciones familiares, de amor, de amistad y de negocios; del ambiente y de  la Isla que habita  la familia Vanger; de las medidas de seguridad y de los últimos conocimientos cibernéticos.  La trama se desarrolla a partir de cadenas de hechos que son al mismo tiempo causa y efecto de hechos anteriores y posteriores, de tal manera, que al final, como lectores, exclamemos ¡por supuesto!  Pero, sobre las descripciones de la realidad que se recrea, recurso indispensable del género policiaco,  y de la impecable estructura detectivesca, Larsson crea a un personaje entrañable, Lizbeth, que nos va sorprendiendo conforme la lectura avanza, exponiendo y denunciando el abuso femenino.

 

Stieg Larsson (1954-2004), escritor y periodista sueco. Antes de morir de un ataque al corazón, terminó tres novelas que se han agrupado en la serie "Milenio: "Los hombres que no amaban a las mujeres" titulo  en sueco y en español (en inglés se tradujo como "The Girl With The Dragon Tattoo”; "The Girl Who Played With Fire" (2006) que aparecerá publicada en inglés en 2009 y  la tercera, con posible título en inglés "Castles in the Sky"  (2007) se anuncia que se publicará en  2010. Se han empezado a filmar las películas de cada uno de estos libros.

 

Los hombres que no amaban a las mujeres

Stieg Larsson

Destino 2008

 

Septiembre, 2008.

Por Mª. Elena Briseño

Deutscher Krimi Preis 2008, el premio a las mejores novelas criminales publicadas en alemán

Deutscher Krimi Preis 2008, el premio a las mejores novelas criminales publicadas en alemán

En Alemania se publica un promedio de 700 títulos de novela negra al año. Seis de estos títulos serán reconocidos con el premio más prestigioso del género, el Deutscher Krimi Preis, que se otorga desde 1985 en dos categorías, nacional  e internacional. Es un premio sin dotación económica que, como enfatizan sus organizadores, no se concede de forma pública sino cuya concesión se hace pública.

El jurado está formado por críticos literarios, tanto de la prensa general como de publicaciones dedicadas a la literatura criminal como “krimi-couch.de” o “kaliber38.de” y libreros especializados, por ejemplo de las librerías “Die Wendeltreppe” (La escalera de caracol) en Frankfurt, “Alibi” en Colonia, “Kommissariat” en Dresde o “Hammet” en Berlín, entre otras.

Se valora, según el jurado, “tanto el impulso renovador del género como la calidad literaria”. Este año los títulos galardonados han sido los siguientes:

En la categoría nacional el primer premio ha sido para  Kalteis, de Andrea Maria Schenkel (Edition Nautilus). Segunda novela de esta autora, la primera, Tannöd, el lugar del crimen, que ha publicado Destino en español, ya ganó el año pasado el primer premio y vendió más de 500.000 ejemplares en Alemania. Ambas están basadas en hechos reales. En Kalteis la autora recoge la historia de un asesino y violador en el Múnich de los años treinta.  Como en Tannöd, la novela presenta la historia de forma acrónica y coral, unas veces en estilo directo, otras indirecto, otras recogiendo la voz del asesino a través de los protocolos de su interrogatorio.

El segundo premio ha sido para Die feine Nase der Lilli Steinbeck de Heinrich Steinfest (Piper Verlag). Este autor, nacido en Australia en 1961, pasó su infancia y juventud en Viena y reside actualmente el Stuttgart. Esta novela es su décima novela criminal. Cargada de humor, poblada por personajes extravagantes, está protagonizada por Lilli Steinbeck, una experta en buscar a secuestrados. En este caso se trata de personas secuestradas para que sean “piezas” de un juego en el que compiten dos grupos rivales. Un juez imparcial las abandona en algún lugar decidido al azar por un dado; uno de los grupos trata de buscarlas para salvarlas, el otro para eliminarlas. Cuando la policía ya ha fallado en siete ocasiones, deciden recurrir a Lilli Steinbeck, a cuya nariz rota (nariz klingónica, se lee en un pasaje de la novela) en una pelea, alude el título, que se podría traducir como “La fina nariz de Lilli Steinbeck”, pero también como “El fino olfato de Lilli Steinbeck”.

El tercer premio ha sido para Das Schweigen de Jan Costin Wagner (Eichborn Verlag). Al que algunos críticos consideran el mejor autor de novela negra en alemán en la actualidad. La novela anterior de este joven autor, Eismond ha sido publicada en español este año por Edhasa con el título Luna helada.

Das Schweigen (El silencio) es la cuarta novela Wagner y la segunda protagonizada por el comisario finlandés Kimmo Joentaa de Turku, que se enfrenta al caso de la desaparición de una adolescente que repite hasta el detalle un caso sucedido hace más de treinta años en el que otra joven desapareció del mismo modo y fue violada y asesinada. Narrada desde dos perspectivas alternativas, la del investigador y la del asesino, es una novela que destaca por su profundidad psicológica y una atmósfera densa y opresiva.

 

En la categoría internacional los libros premiados han sido los siguientes:

Primer premio: Driver (Drive), de James Sallis, publicada por Liebeskind. La versión original apareció en 2005. El protagonista, Driver, un stuntman de Hollywood, que a veces conduce el coche en atracos, hasta que uno sale mal.
Segundo premio: Stalins Geist (Stalin’s Ghost), del norteamericano
Martin Cruz Smith
. Sexto caso con Arkadi Renko, ya conocido de Gorki Park, como protagonista. Publicada por C. Bertelsmann.
Tercer premio: Der Grenzgänger (Tappajan näköinen mies), del autor finlandés Matti Rönkä (Grafit Verlag). Publicada en el año 2002 en Finlandia, es el primer caso del investigador Viktor Kärppä.

 

Fuente:

http://www.deutscher-krimipreis.de/

 

Por Rosa Ribas

¡A la salida! de Dominique Manotti

¡A la salida! de Dominique Manotti

Una vez, inspirándome en el gran profesor, excelente literato, ameno conversador y gran humanista, Andrés Sopeña, inicié la presentación de un libro de Antonio Lozano, otro enorme y comprometido escritor, diciendo que le odiaba. Que le odiaba cruel y sañudamente. Y no mentía. Odiaba a Antonio porque, con su “Donde mueren los ríos”, había escrito la novela que me habría gustado escribir a mí.

 

Hoy, se une a esta nómina de escritores cordialmente odiados Dominique Manotti, cuyo “El cuerpo negro”, tanto nos gustara hace unos meses. Efectivamente, odio a Dominique porque ha escrito otra novela que me hubiera encantado escribir a mí. Si la de Antonio versaba sobre la tragedia de la emigración africana y las mafias que la controlan, “¡A la salida!” es un brutal análisis de la salvaje sociedad capitalista neoliberal que impuso la socialdemocracia surgida de los partidos más radicalmente situados en la extrema izquierda.

 

Estamos a finales de los años ochenta y mientras las noticias que llegan de la Europa del Este hacen presagiar que algo está cambiando al otro lado del Telón de Acero, los socialistas franceses han ocupado el poder y se aprestan a revolucionar la economía del país. En su propio beneficio, por supuesto.

 

A lo largo de 250 vibrantes y esclarecedoras páginas, Manotti hablará de tráfico de drogas y prostitución, pero de forma tangencial. Porque la esencia de “¡A la salida!” es el fino, completo y riguroso análisis del modelo de corrupción impuesto por los magnates de los grandes conglomerados empresariales y los políticos que les ampararon. Con la complicidad y la connivencia, por supuesto, de burócratas, matones, funcionarios de medio pelo, putas, traficantes y arribistas de todo pelaje.

 

A través de una prosa cortante como el acero, ácida, escueta y directa, Manotti nos presenta al memorable comisario Daquin y a su grupo de inspectores. Unos polis de carne y hueso, ni ángeles ni demonios, cuyo jefe es un vocacional jugador de rugby,  homosexual, dotado de un corrosivo sentido del humor hacia el que sus colaboradores mantienen una lealtad a prueba de bomba.

 

Modelo de jefe que toma decisiones, organiza equipos y sabe escuchar, Daquin monta una investigación modélica que le conducirá de mozos de cuadra de hipódromos y jockeis drogadictos a adinerados poseedores de caballos y fincas que terminarán por llevarle a la cúpula de algunas de las empresas más importantes del país.

 

Y, como meollo de todo ello, la especulación urbanística que, en París, hace y deshace fortunas a una velocidad vertiginosa. Información privilegiada, maletines que cambian de manos, OPAS bursátiles, regalos institucionales, cenas en restaurantes de postín... todo ello tiene cabida en una narración que, con el contrapunto de la Caída del Muro de Berlín, nos cuenta el origen de la sociedad del siglo XXI en que vivimos, con su especulación, redes sociales y tráfico de influencias.

 

Una novela cuya publicación tenemos que agradecer a la editorial Tropismos, que tiene en Dominique Manotti a uno de sus puntales literarios más sólidos y contundentes. Una novela para disfrutar aprendiendo cómo se genera la corrupción y cómo se lucha contra ella: con paciencia, con calma, con integridad, con arrojo y decisión, sin titubeos. Y, cuando llega el momento de enfrentarse a los realmente poderosos, con un buen par de pelotas.

 

Una novela imprescindible.

 

La frase: “Jefe, permítame decirle que no está usted en la onda. Actualmente, ya no es delito hacerse rico ilegalmente. Es una demostración de inteligencia y buen gusto. Sólo los mediocres siguen siendo pobres en los ochenta.”

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

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IV Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco

IV Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco

BASES


1. La Asociación Cultural NOVELPOL (Amigos de la Literatura Policial) convoca el IV Concurso de Relatos Cortos “Justo Vasco”, en el que se valorará la calidad literaria y originalidad de los trabajos.

2. Podrán participar todas las personas que lo deseen, sin distinción de edad, sexo o nacionalidad.

3. Todos los trabajos, sin excepción, han de ser inéditos, no haber sido premiados en ningún otro concurso, estar escritos en lengua castellana y pertenecer al género negro, policial o criminal.

4. Cada autor podrá participar con un máximo de dos relatos.

5. Todos los trabajos han de estar mecanografiados con fuente de doce puntos y en ningún caso podrán sobrepasar los 17.000 caracteres incluidos los espacios.

6. Los relatos, que no podrán llevar firma ni señal alguna que denuncie su procedencia, serán enviados a la dirección electrónica novelpolrelatos2008@yahoo.es en un mensaje que llevará como asunto el título del relato, adjuntándose en el correo un archivo en formato word para Windows que contendrá el relato. Dicho archivo de word llevará igualmente como nombre el título del relato. El participante deberá enviar asimismo otro mensaje a la dirección electrónica plicasnovelpol2008@yahoo.es, con el mismo asunto y adjuntando un archivo en formato word que llevará como nombre el mismo título del relato seguido de la palabra PLICA. Este archivo contendrá los datos personales del autor: nombre y apellidos, DNI, dirección física completa, teléfono y dirección de correo electrónico.

7. No será admitido a concurso ningún relato que no cumpla las condiciones establecidas en estas Bases.

8. Se enviará e-mail de confirmación de recibo a todos los participantes.

9. El plazo de recepción de los trabajos se cerrará el día 31 de diciembre de 2008. Cualquier relato recibido con posterioridad a esa fecha no será tenido en cuenta.

10. La decisión del Jurado, que será inapelable, se hará pública antes del 31 de marzo de 2009, y se comunicará a los participantes por los medios que la organización considere adecuados.

11. De acuerdo con la decisión del Jurado, de entre todos los relatos recibidos serán escogidos cinco finalistas, entre los que será elegido el relato ganador, que recibirá un premio en metálico de 250 euros.

12. El premio podrá ser declarado desierto, pero en cualquier caso se escogerán cinco finalistas. Si esto sucediera, cada finalista recibiría la suma de 50 euros.

13. Todos los relatos recibidos estarán en propiedad de la Asociación Cultural NOVELPOL desde el momento de su recepción hasta el fallo del Jurado. Si cualquiera de los trabajos presentados apareciese publicado o recibiese un premio o mención en otro concurso en ese plazo, quedará automáticamente descalificado.

14. Los trabajos finalistas serán publicados por la Asociación Cultural NOVELPOL, ya sea en formato digital o impreso. NOVELPOL se reserva el derecho de publicación de otros relatos si así lo considera oportuno.

15. La composición del Jurado se dará a conocer en el momento de anunciar el ganador del concurso.

16. El Jurado podrá resolver aquellas situaciones no contempladas en las presentes Bases, así como las dudas que se planteen sobre su interpretación.

17. La participación en este concurso supone la aceptación de todos los puntos de estas bases.

"La última fosa", de Alejandro Gallo, por Guillermo Orsi

"La última fosa", de Alejandro Gallo, por Guillermo Orsi

Cada nuevo libro de Alejandro Gallo me sorprende. A diferencia de autores que arman su carpa y se instalan en ella luego de cavar trincheras a su alrededor -léase un estilo propio o copiado, un personaje que se repita y les asegure los garbanzos del guiso diario, un esquema narrativo que no dé sorpresas-, Alejandro Gallo experimenta, se mueve de un lado a otro o inventa los propios sitios desde los cuales contar, de maneras distintas pero siempre atractivas, sus historias.


En La última fosa, su personaje Ramalho da Costa emprende una investigación que le atañe personalmente, pero no lo hace en soledad sino estableciendo una pintoresca y muy divertida sociedad con el Coronel, un decrépito que, anclado en sus tiempos revolucionarios de la década del ´30, obliga a Ramalho a mirarse también en el espejo del pasado.


El tono liviano, por momentos de comedia, alivia pero no distrae de un tema que hunde sus raíces en la ominosa represión del fascismo. Si en Caballeros de la muerte los pasos de la venganza podían oírse en las entrelíneas del texto como en una acera desierta, en La última fosa todo parece diluirse en el tono de deliciosa picaresca que la literatura española ha cultivado desde el siglo diecisiete. Nada más engañoso, sin embargo. La tragedia de un tiempo cuyas heridas siguen abiertas es abordada por Gallo con la perplejidad y el espanto de quien se asoma al escenario de un crimen que se está cometiendo. Testigo fiel pero también comprometido con una causa inmune al olvido, el narrador despliega su arte animando a Ramalho y al Coronel en un viaje que, bajo el disfraz de un leve paseo por alguna fragante costanera pueblerina, despliega en el desenlace de la novela su verdaderó carácter de travesía por los infiernos.


La Revolución del ´34 ha encontrado en Alejandro Gallo algo más que un cronista. Negra y chispeante como un fuego en la tormenta, La última fosa estalla en la sensibilidad del lector menos avisado, comprometiéndolo en una lectura vertiginosa pero intensa hasta la última página. Y si lo más importante a destacar es el talento de su autor, no lo es menos señalar que la historia de la España combatiente y revolucionaria ha encontrado en Alejandro Gallo a un narrador consecuente de la epopeya de su pueblo.

 

Guillermo Orsi

El imán y la brújula, novela ganadora del Premio Novelpol 2008

El imán y la brújula, novela ganadora del Premio Novelpol 2008

La Asociación Cultural Novelpol (Amigos de la Literatura Policial), después de tres votaciones entre sus socios ha resuelto conceder el Premio Novelpol 2008 a la mejor novela negra publicada durante el pasado año a la obra El imán y la brújula, de Juan Ramón Biedma (Ediciones B).


Sobre el autor:


Juan Ramón Biedma nace en Sevilla, estudia Derecho, y durante años simultanea su actividad en la gestión de emergencias con la de locutor de radio, guionista, crítico musical y cinematográfico; actualmente colabora en diversas publicaciones y páginas webs.


Su primera novela El manuscrito de Dios fue designada Mención Especial del Jurado en el II Premio de Novela fallado en la Semana Negra de Gijón del 2004 y finalista del Premio Memorial Silverio Cañada; la obra ha sido reeditada continuamente desde su publicación. Con su segunda obra, El espejo del monstruo, inicia una serie de novelas por entregas protagonizadas por el abogado Set Santiago, que interrumpe para presentar El imán y la brújula, una intriga histórico-criminal ambientada en la España de 1926. Desde abril del 2008 está en las librerías su nueva novela, El efecto Transilvania, que se complementará el año próximo con El humo en la botella, novela independiente de la anterior pero que complementa un experimento narrativo sobre el mundo de las alteraciones mentales.


Sinopsis:


En la Sevilla de 1926, Éctor Mena es requerido para recuperar dos películas tipo snuff que, junto a una tercera que acaba de salir al mercado negro, constituyen una trilogía filmada catorce años atrás.


Los responsables eran siete jóvenes transgresores, admiradores de cualquier forma de malditismo en el arte y pertenecientes a lo más alto de la sociedad de la época, hasta el punto de que la casa real está interesada en su recuperación.


En su búsqueda Éctor recibe la ayuda de Piancastelli, un individuo enigmático capaz de extraños prodigios, así como de Séptima, sobrina de uno de los miembros del grupo de realizadores de las películas. El recorrido que se hace por el Madrid de los años veinte, mientras se reconstruye la vida de cada integrante del grupo, contribuye a mostrar el cambio de época que está experimentando el país y enfrentarse a los bandos que han terminado por hacer de las películas una cuestión de estado.


En paralelo vemos a Jacinto Ortega, un aparente monstruo que se dedica a degollar niños para extraer su sangre. Cuando nos enteramos de que su hijo padece tuberculosis y que se ha descartado la posibilidad de curarle por medios convencionales, entendemos que casi nada es lo que inicialmente parece.


Esta es la sexta edición del Premio Novelpol, que en años anteriores correspondió a Antonio Lozano por Harraga, a Lorenzo Lunar por Que en vez de infierno encuentres gloria, a Raúl Argemí por Penúltimo nombre de guerra, a Ken Bruen por Maderos y a Amir Valle por Santuario de sombras.

 

Premio NOVELPOL 2008

Premio NOVELPOL 2008


El Premio NOVELPOL 2008, que la Asociación Cultural NOVELPOL (Amigos de la Literatura Policial) concede a la mejor novela publicada por primera vez en castellano a lo largo del año 2007, ya tiene finalistas. Son los siguientes:


EL IMÁN Y LA BRÚJULA, Juan Ramón Biedma. EDICIONES B

MANDA FLORES A MI ENTIERRO, Ricardo Bosque. MIRA EDITORES

NADIE AMA A UN POLICÍA, Guillermo Orsi. ALMUZARA

LA CARRETERA, Cormac McCarthy. MONDADORI

UNA NOVELA DE BARRIO, Francisco González Ledesma. RBA


Próximamente, y tras una última votación entre los miembros de la Asociación Novelpol, se hará público el título ganador.

 

Retrato de familia con muerta

Retrato de familia con muerta

 

Si empezamos esta reseña diciendo que la nueva novela de Raúl Argemí, Retrato de familia con muerta, publicada por Roca Editorial, ha sido galardonada con un premio literario, no creo que vaya a sorprender a nadie. Porque, hasta la fecha, todas las novelas de Raúl que se han publicado en España se han llevado alguna distinción. A estas alturas, es difícil recordar todos los galardones atesorados por uno de los narradores más potentes, sugestivos, duros y comprometidos de las letras escritas en castellano.

 

La nueva novela de Argemí ha ganado uno de los premios más jóvenes de nuestro panorama literario, pero también uno de los más prometedores y mejor considerados entre los aficionados a las letras policíacas: el Premio Internacional L´H Confidencial de Novela Negra.

 

Si el año pasado, la primera edición del premio recayó en Joaquín Guerrero-Casasola, un mexicano afincado en Barcelona que contaba el Distrito Federal más caótico y sinsentido; en esta ocasión ha sido un argentino, igualmente afincado en la ciudad condal, el que ha contado la realidad más sangrante de una Buenos Aires salvaje que, contra lo que el uso de tales adjetivos pudiera hacer presuponer, no acontece en las Villa-miserias de los arrabales ni está protagonizada por pandilleros drogadictos o representantes del lumpen más tirado y miserable.

 

Retrato de familia con muerta se desarrolla en lo que se conoce como un country, una especie de urbanización privada, enrejada y protegida por guardias de seguridad en que no está claro si las grandes y costosas medidas de seguridad persiguen que los malos no entren... o no salgan.

 

Porque, ¿quiénes son los malos en la novela de Argemí? ¿Y los buenos? De los mejores hallazgos de la novela es la denominación de “los inocentes”, aplicada a esas personas que siempre parecen estar por encima del bien y del mal, vestidas de impoluto blanco nuclear, bien peinadas, guapas y siempre ataviadas para la ocasión. Los inocentes, protagonistas y artífices del viejo aforismo: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”.

 

Ella, en el caso que nos compete, es una señora de la alta burguesía. Pero podría fácilmente ser un trasunto de la democracia, en general, de la esperanza en un mundo mejor. Del futuro de un pueblo, de un país, encerrado y rigurosamente vigilado y controlado para que no se desmande.

 

Contar de qué va Retrato de familia con muerta no es necesario. Podríamos decir que es una novela negra que encantará a quienes no son especialmente aficionados a la novela negra ya que, pocas veces el “quién lo hizo” tiene tan poca importancia. Una novela negra en que la investigación llevada a cabo por un juez insobornable y hasta cierto punto trastornado, adicto y enganchado a su obsesivo trabajo sirve para mostrar los entresijos de una sociedad neocapitalista en que quedan puestas de manifiesto la contradicciones de las teóricas socialdemocracias modernas, que fomentan unos sistemas cada vez más clasistas y exclusivistas.

 

Y todo ello narrado con el estilo fragmentado, los capítulos cortos, la multiplicidad de puntos de vista, la ironía y el brío habitual de un Raúl Argemí que, efectiva y posiblemente, haya escrito su obra maestra. Hasta el momento. Porque no dudamos, ni por asomo, de que su novela del año que viene será mejor que ésta y peor que la del año 2010.

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

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CONVOCATORIA PARA ASISTENCIA AL 12º TALLER LITERARIO "SEMANA NEGRA"

La Semana Negra de Gijón y el Conseyo de Mocedá de Xixón convocan el concurso para la asistencia al 12º Taller Literario Semana Negra, dirigido a escritores noveles del género negro, de menos de 30 años de edad. Los aspirantes deberán enviar, antes del 15 de junio, un cuento, un capítulo o un fragmento de una novela en curso, de unas cinco páginas a doble espacio, a:


Semana Negra de Gijón.

Ref. Taller Literario.

Apdo. de Correos 271, 33280 - Gijón.

 

También se ofrece a los aspirantes la posibilidad de enviar sus textos por correo electrónico, a la dirección infosemana@gmail.com.

En cualquiera de los casos deberán incluir su nombre, dirección, edad y un teléfono de contacto.

El Taller Literario proporcionará a los asistentes alojamiento (en caso necesario) y manutención durante los días de duración del Taller (días 14 al 17 de julio, ambos inclusive), que se compondrá de aproximadamente 12-15 horas lectivas a cargo de escritores de reconocido prestigio, con la participación de otros autores invitados a la Semana Negra.

 

 

XXI Concurso Internacional de Relatos, Semana Negra 2008

La SEMANA NEGRA y el ATENEO OBRERO DE GIJÓN convocan el XXI Concurso Internacional de Relatos Policíacos que se regirá por las siguientes

BASES:
1. Los textos estarán redactados en español.

2. Todos los trabajos se deberán presentar mecanografiados a doble espacio, con un máximo de 68 caracteres por línea y 32 líneas por página, en papel tamaño A4 y con una extensión máxima de seis páginas. Se admitirán como máximo dos relatos por autor.

3. Los trabajos, que no podrán llevar firma ni señal alguna que delate su procedencia, deberán enviarse por triplicado (en caso de envío por correo ordinario) y haciendo constar en el encabezamiento el título elegido al Apartado de Correos 271 (33280 Gijón, ESPAÑA), en un sobre cerrado en cuyo exterior se indique «Para el XXI Concurso Internacional de Relatos Policíacos». El envío deberá ir acompañado de otro sobre cerrado en cuyo exterior figure exclusivamente el título del relato y en cuyo interior figurarán los datos del participante: nombre, apellidos, dirección, teléfono y dirección de correo electrónico.

También podrán enviarse los trabajos a través de correo electrónico. En este caso, deberá enviarse mediante una única copia del trabajo en un mensaje a la dirección de correo: relatos@semananegra.org, en cuyo «Asunto» figure exclusivamente el título del relato, adjuntando un archivo con el relato en
formato Word que llevará como nombre el mismo título del relato. El participante deberá enviar también, y por cada relato, otro mensaje a la dirección electrónica: plicas@semananegra.org, en cuyo «Asunto» figure el título del relato, adjuntando un archivo en formato Word que llevará como nombre el mismo título del relato y que incluirá los datos personales y de contacto del autor: nombre, apellidos, dirección, teléfono y dirección de correo electrónico.

Los participantes que opten por enviar sus trabajos mediante correo electrónico deberán hacerlo desde cuentas de correo que no permitan conocer, en ningún caso, la identidad del remitente.

4. Los relatos deberán ser rigurosamente originales e inéditos.

5. El plazo de admisión finalizará el 10 de Junio de 2008, admitiéndose los trabajos que hayan sido certificados en correos hasta esa fecha o enviados a través de correo electrónico hasta la misma fecha límite.

6. Se establecen cinco únicos premios: un primer premio de 1.200 euros y cuatro accesits de 150 euros cada uno. De este importe se descontarán los impuestos correspondientes.

7. La SEMANA NEGRA se reserva el derecho de publicar los relatos premiados, sin que los autores perciban, por ello, derecho alguno, quedando sólo obligada a citar el nombre del autor.

8. El jurado estará compuesto por tres escritores y/o críticos participantes en la SEMANA NEGRA, así como una representación del ATENEO OBRERO DE GIJÓN.

9. El jurado podrá declarar desiertos los premios si, a su juicio, las obras presentadas no reúnen la calidad necesaria.

10. La organización se reserva el derecho de no admitir los trabajos que incumplan alguno de estos requisitos y no se compromete a la devolución de los originales.

11. La participación en este concurso supone la aceptación, sin excepciones, de las presentes bases.

 

Camino de ida

Camino de ida

CAMINO DE IDA

Carlos Salem

SALTO DE PÁGINA

 

No sé, querido lector, en qué onda literaria te mueves. No sé si eres uno de esos sufridos lectores, capaces de aguantar que el protagonista de una novela tarde quince páginas en subir unas escaleras mientras medita sobre el ser y la nada o, al contrario, eres un fuguilla al que le encanta que pasen cosas en los libros.

Muchas veces, desde este lado del teclado, no sabemos cómo ni a quién nos dirigimos. Entonces, podemos escribir que “Camino de ida”, de Carlos Salem, es una novela cojonuda y, quizá, si eres de la facción plúmbeo-lectora, te mosquees conmigo y me consideres una persona frívola, poco seria e indigna de ser tomada en cuenta.

Porque en cuanto cruzas las primeras páginas de “Camino de ida”, publicada por la editorial Salto de Página, y transitas de la Argentina de 1911 al Marrakech del siglo XXI, te das cuenta de que estás ante una novela distinta, una novela espídica, loca, salvaje, libertaria, caótica, hilarante, demencial y, sobre todo, una novela fantástica. Una novela mestiza en que se mezclan géneros, paisajes y personajes. Una novela que transcurre en tiempos imposibles para convertirse en una feliz ucronía. Una novela global en la que los viajes, el fútbol y los traficantes se dan la mano en una trama imposible cuya lectura se hace ineludible y obligatoria.

Me lo había advertido Cristina, lectora voraz poco dada al elogio desmesurado: “Ten en cuenta que, cuando empieces a leerla, te quedarás sin vida social hasta que la termines”. Y tanto que sí. Una novela para leer de un tirón, dejando descoberturizado el teléfono móvil y poniendo el cartel de “No molesten” en la puerta de casa.

“Si hay miseria, que no se note”. Bajo esa premisa, un calzonazos llamado Octavio, que cree haber matado a su mujer en un hotel de Marrakech, iniciará una vertiginosa carrera delincuencial que le hará transformarse en el héroe proteico y desfacedor de entuertos que todos hemos querido ser alguna vez en nuestra vida. En su huida hacia delante, coincidirá con Soldati, un empresario y guerrillero argentino que se encuentra en una encrucijada, al haber fracasado su último negocio: vender helados en el desierto. Y entrará en escena un tal Charlie, hippie sesentón con una idea fija en la cabeza: cobrarle una deuda de honor al mismísimo Julio Iglesias.

Sí. Con esos mimbres se puede construir una novela. Hace falta, eso sí, sentido del humor y talento a raudales. Y de ambos está bien sobrado un Carlos Salem que, en “Camino de ida”, lo borda, a través de una prosa afilada y cargada de sentido.

“-Todavía no sé porque nos fuimos- objetó Octavio.”

-Porque siempre hay que irse, Octavio. ¿O es que a su edad todavía no sabe que la vida es camino de ida?”

Uno, a estas alturas, sí tiene plena conciencia de que la vida se vive una vez, de que hay que disfrutarla, reivindicando un Carpe Diem aplicable a todas y cada una de las esferas de nuestra existencia. Como es la del leer. Y, por eso, conmigo no cuenten para leerme tochos infumables de literatura trascendental. A mí, recomiéndenme muchos “Caminos de ida”, por favor. Les quedaré eternamente agradecido.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.
http://pateando-el-mundo.blogspot.com/

 

III Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco

III Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco

El Jurado del III Concurso de Relatos Cortos "Justo Vasco", convocado por la Asociación Cultural NOVELPOL (Amigos de la Literatura Policial), ha decidido conceder el primer premio, dotado con 250 euros, al relato PASIÓN POR LA CARNE, del escritor Julián Granado Martínez (Sevilla, España).

Los otros finalistas han sido:

MATAR AL CRÍTICO, de Francisco Javier Serrano Sánchez (Madrid, España)

LA MEMORIA DEL HAMBRE, de Horacio Daniel Convertini(Argentina)

INSOMNIA, de Jesús Fornis Vaquero (Madrid, España)

EL TOPO, de Erlantz Gamboa(Puebla, México)

El jurado estuvo compuesto por Juan Ramón Biedma, escritor; Ernesto Mallo, escritor; Irene Carracedo, crítica literaria y secretaria de la Asociación Novelpol; José Ramón Gómez, crítico y vocal de Novelpol; y Amir Valle, escritor.

Los trabajos finalistas serán publicados por la Asociación NOVELPOL, ya sea en formato digital o impreso. NOVELPOL se reserva el derecho de publicación de otros relatos si así lo considera oportuno.

El total de relatos presentados a concurso fue de 150.

¿Continuará Y punto.?

¿Continuará Y punto.?

Todo comienza con la publicación, en este mismo blog, de una crítica sobre la novela Y punto., de la escritora Mercedes Castro. Unos cuantos mensajes de correo intercambiados con la autora, unas risas internáuticas, un comentario inocente del crítico sobre determinado personaje de la novela que podría dar mucho juego como protagonista en una hipotética secuela (o spin off, que dicen por ahí) y un sorprendente compromiso adquirido por Mercedes: en el supuesto de que dicho personaje consiga el respaldo de los lectores de su primera novela, la autora se compromete a escribirle una historia en la que tendrá un papel protagonista o muy relevante.

Con tu voto puedes contribuir a que esa secuela se haga realidad. Sólo tienes que mandar un mensaje con el asunto YPUNTO a la dirección de correo personajesypunto@yahoo.es indicando cuál de los siguientes personajes te gustaría que la protagonizase: Carlos, Reme, Bores, Esmeralda.

El plazo para votar se abre ya y finalizará el día 30 de abril de 2008.

Y punto.

Y punto.

Y PUNTO.
Mercedes Castro
ALFAGUARA

Hay libros que me dejan tan buen sabor de boca que esta expresión adquiere un significado literal. Sí, tal vez sea complicado explicarlo con palabras pero, en ocasiones (en contadas ocasiones, todo hay que decirlo), enfrentarme a una novela que me atrapa hace que, al final de una intensa sesión de lectura, experimente una extraña sensación en el paladar, el regusto agradable de haber quedado satisfactoriamente saciado, listo para un buen chupito de orujo blanco (nada de medianías como los de hierbas o el licor de café) como después da dar cuenta de una opípara comida. Tal es el caso de Y punto., de la escritora gallega Mercedes Castro. Una primera novela que nadie diría que lo es, pues más bien parece la obra duramente trabajada de una escritora con muchas páginas de vuelo que la respalden.

Resulta sencillo encontrar a nuestro alrededor lobos disfrazados con piel de cordero. De hecho, en estos tiempos electorales que corren, basta ver cómo muchos de ellos aparecen colgados de las farolas en cualquiera de nuestras ciudades o pueblos. En efigie publicitaria, pero colgados al fin y al cabo. Más complicado resulta lo contrario, lo del cordero que utiliza una piel de lobo para defenderse del entorno que le ha tocado vivir.

Así es la subinspectora de policía Clara Deza: mal hablada, poco sutil, más bien borde, radicalmente visceral y, sin embargo, capaz de desprender una ternura que la hace irresistible a pesar de su proverbial impertinencia. Y es que conforme la vamos conociendo nos damos cuenta de que todo eso es una pose, un mecanismo de defensa con el que debe protegerse del entorno sumamente machista en el que le ha tocado trabajar, el ambiente de una comisaría llena de viriles agentes siempre dispuestos a presumir de sus conquistas y sus hazañas aunque a veces apenas puedan evitar desmayarse ante la visión de unas gotas de sangre. Cómo no va a actuar así Clara si el primer tipo con el que se encara cada mañana es un guardia seboso al que más le valdría estar jubilado y que no deja de recordarle que no se debe llegar cuarenta minutos tarde, que treinta quizás, pero cuarenta... Eso sólo lo hacen las mujeres.

Clara vive intensamente todas sus vidas: la familiar, que comparte con un marido abogado, una suegra a la que jamás llegará a conocer a fondo y un secreto con el que no merece la pena amargar la existencia de quienes la rodean; y la laboral, rodeada de colegas que la ignoran, que la verían mejor en casa y no jugando a ser una chica dura, de jefes que la subestiman, de algunos compañeros -los menos- que la aprecian sinceramente y se sienten obligados a protegerla de las inclemencias del trabajo diario, de putas, yonquis y confidentes que demuestran más calidad y calidez que la supuesta gente de bien.

Así, a lo largo de la novela y apoyada por sus recuerdos y sus variados gustos musicales, la voz narradora y Clara Deza -mano a mano y combinando con precisión la tercera y la primera persona sin que esto suponga confusión alguna para el lector- nos irán desnudando con un contundente lirismo nada amanerado, presente continuamente en la narración, la hipócrita realidad en que no les queda más remedio que vivir... Cogidos del brazo de la protagonista patearemos sin descanso el Madrid residencial y el Madrid suburbial; sufriremos con ella sus propios miedos, querremos decirle que no siempre tiene razón, que a veces se equivoca al estar siempre a la defensiva porque no todo el mundo está contra ella; e iremos conociendo como si los hubiéramos parido a un montón de individuos a cuál más peculiar.

Porque aunque en Y punto. casi todo el peso recaiga sobre las espaldas de Clara Deza, no podemos obviar las excelentes caracterizaciones de los personajes a los que odia o ama, ya que Clara no se permite términos medios: su marido, siempre correcto aunque capaz de sorprendernos con algunos de sus arranques de genio; esa suegra de la que se puede esperar cualquier cosa; un ex novio colgado de una peluquera de barrio -no sé por qué, uno de mis personajes preferidos-; Nacho y Santi, los hombros sobre los que llorar cuando lo necesita; Culebra y Olvido, el fracaso y el éxito como las dos caras de una misma moneda; o sus superiores, Bores y Carahuevo; o las dos inclasificables panteras de Malasaña... Todos ellos al servicio de una trama criminal perfectamente engrasada que acompañará a Clara al tiempo que nos muestra su evolución personal, hasta llegar a un desenlace que deja los suficientes frentes abiertos como para confiar en que, tarde o temprano, la tendremos de nuevo entre nosotros.

Puede que a algunos lectores les asuste la idea de meterse en el cuerpo una novela de algo más de 600 páginas, pero que nadie caiga en el error de enfrentarse a ellas leyendo en diagonal -como dice la narradora que hacen muchos editores- para ir al grano sobrevolando rápidamente lo accesorio: en Y punto. no hay nada accesorio y se perderán la pasión por la Literatura que se manifiesta en cada una de las líneas, incluso, si me apuran, en cada una de las palabras sabiamente elegidas.

Una novela dura y hermosa. Descarada, pasional, amargamente divertida en ocasiones. Una novela, en suma, apta para todos los públicos: para quienes no sentimos ningún rubor al aceptar nuestra adicción por el género negro porque encontraremos en ella todos los elementos que jamás deben faltar en una novela criminal que se precie de serlo; y para aquellos que suelen mirarnos por encima del hombro por nuestro inconfesable vicio, porque les demostrará que no existen géneros menores ni mayores, sino mala o buena literatura. Y punto.

Ricardo Bosque

 

El factor Einstein

El factor Einstein

EL FACTOR EINSTEIN
Andrés Pérez Domínguez
MARTÍNEZ ROCA

¿Sabían ustedes que, antes de la Guerra Civil española, durante los tiempos de la República, se tanteó a un tal Albert Einstein para que, tras haberse exiliado de una Alemania que ya olía a nazismo y antisemitismo, se instalara en España, a través de una cátedra que se le daría en la universidad madrileña? ¿Sabían ustedes que, a resultas de esas gestiones, Einstein hizo buenas migas con algunos científicos españoles que, finalmente, también terminarían exiliados en los EE.UU.?

Pues sí. Todo ello es cierto. Y partiendo de esa anécdota, el escritor Andrés Pérez Domínguez ha construido una sólida historia titulada El factor Einstein, publicada por Martínez Roca, una novela ambiciosa, voluminosa, en la línea de los mejores libros de espías de los más reputados autores internacionales.

Porque El factor Einstein transcurre en los EE.UU. de preguerra así como en el Berlín enfebrecido con los nazis. Uno de los mejores capítulos de la novela se encuentra al principio de la misma, cuando Frida ha de encontrarse con un sujeto en un café de la capital alemana. La tensión en que transcurre la persecución y abordaje está perfectamente lograda.

Hablamos de una historia tradicional de espías, con agentes dobles, estrategias, persecuciones y asesinatos en la que el mejor papel corresponde a Frida, una Matahari de los nazis que, convencida de su misión, aún tiene resabios conservadores que la hacen desdoblar su personalidad entre la Frida científica, ilustrada e intelectual y la Frida asesina, convencida de que tiene una misión entre manos que la obligará a mentir, engañar y, llegado el caso, hasta a matar.

Pero ¿cuál es el McGuffin de la historia? ¿Qué pone en marcha a Frida y por qué un Einstein en horas bajas como científico aún tenía un importante papel que jugar en el concierto de la alta política mundial?

Una palabra, o mejor dicho, un concepto nos lo explica ya que a medida que los años treinta se ven abocados a una conflagración internacional, un mineral comienza a cobrar una importancia capital: uranio. Uranio para fabricar bombas. Unas bombas muy especiales: las bombas atómicas que pudieron ser posibles “gracias” a la famosa teoría de la relatividad de un científico genial que, en esta novela, también es una persona entrañable, cálida y cercana, a la que descubrimos en la intimidad de su exilio americano, tocando el violín, navegando en barco o haciendo gala de sus notables dotes de seductor.

Una novela de espías que, como todas las que se precian en este sector de la literatura, tiene cerca de seiscientas páginas, necesarias para contar una historia de largo alcance y amplio recorrido, con unos personajes muy bien perfilados y una atractiva trama, bien trazada y mejor resuelta.

A quien le gusten las novelas de intriga (que no negras y policíacas propiamente dichas) basadas en un periodo de la historia tan excitante como el de entreguerras, en El factor Einstein encontrará una extraordinaria novela con la que entretener las todavía largas noches de este extraño invierno que ya toca a su fin.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros
http://pateando-el-mundo.blogspot.com/