Blogia
blognovelpol

Crimen perfecto por Bartolomé Leal

Era tanto el odio que sentías por ella que decidiste matarla. A tu esposa, la madre de tus hijos, la compañera de tantos viajes emocionantes y aventuras intelectuales. Cierto. Pero se había transformado en un monstruo y debías actuar pronto. No merecía más... ni menos.

 

Aprovechaste su propensión a beber, una tarde que había invitado amistades comunes que te aceptaban. Vivían separados. Le llevaste, conciliador, una botella del pisco que más apreciaba. Licor letal. La contemplaste beber inmoderadamente. Luego te fuiste, antes que nadie, estacionaste lejos tu auto. Te ocultaste cerca de casa y verificaste la salida de todos y cada uno de los invitados.

 

Volviste a entrar y la hallaste tirada sobre un sillón, completamente borracha. Con tus manos enguantadas la hiciste acercarse a la piscina (la noche sin luna se mostraba oscurísima) y lentamente la hiciste bajar por los escalones. Por mientras, ella farfullaba incoherencias, que quería bañarse en pelota. Tú le decías que más divertido vestida. Esperaste hasta que se hundiera y asfixiara, la viste flotar boca abajo. Te retiraste sin ruido, cogiste el auto y volviste a tu piso. Crimen perfecto.

 

¿Por qué lo contamos aquí? Para que sepas que sabemos... y no te perdonamos, papá.

 

0 comentarios