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"La última fosa", de Alejandro Gallo, por Guillermo Orsi

"La última fosa", de Alejandro Gallo, por Guillermo Orsi

Cada nuevo libro de Alejandro Gallo me sorprende. A diferencia de autores que arman su carpa y se instalan en ella luego de cavar trincheras a su alrededor -léase un estilo propio o copiado, un personaje que se repita y les asegure los garbanzos del guiso diario, un esquema narrativo que no dé sorpresas-, Alejandro Gallo experimenta, se mueve de un lado a otro o inventa los propios sitios desde los cuales contar, de maneras distintas pero siempre atractivas, sus historias.


En La última fosa, su personaje Ramalho da Costa emprende una investigación que le atañe personalmente, pero no lo hace en soledad sino estableciendo una pintoresca y muy divertida sociedad con el Coronel, un decrépito que, anclado en sus tiempos revolucionarios de la década del ´30, obliga a Ramalho a mirarse también en el espejo del pasado.


El tono liviano, por momentos de comedia, alivia pero no distrae de un tema que hunde sus raíces en la ominosa represión del fascismo. Si en Caballeros de la muerte los pasos de la venganza podían oírse en las entrelíneas del texto como en una acera desierta, en La última fosa todo parece diluirse en el tono de deliciosa picaresca que la literatura española ha cultivado desde el siglo diecisiete. Nada más engañoso, sin embargo. La tragedia de un tiempo cuyas heridas siguen abiertas es abordada por Gallo con la perplejidad y el espanto de quien se asoma al escenario de un crimen que se está cometiendo. Testigo fiel pero también comprometido con una causa inmune al olvido, el narrador despliega su arte animando a Ramalho y al Coronel en un viaje que, bajo el disfraz de un leve paseo por alguna fragante costanera pueblerina, despliega en el desenlace de la novela su verdaderó carácter de travesía por los infiernos.


La Revolución del ´34 ha encontrado en Alejandro Gallo algo más que un cronista. Negra y chispeante como un fuego en la tormenta, La última fosa estalla en la sensibilidad del lector menos avisado, comprometiéndolo en una lectura vertiginosa pero intensa hasta la última página. Y si lo más importante a destacar es el talento de su autor, no lo es menos señalar que la historia de la España combatiente y revolucionaria ha encontrado en Alejandro Gallo a un narrador consecuente de la epopeya de su pueblo.

 

Guillermo Orsi

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