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2ª ENTREGA

2ª ENTREGA

28 DE ABRIL 

             La pregunta genérica  ¿Hay cine negro en el siglo XXI? es respondida por Alberto N.García  en su comunicación “El cine negro se pasa a la televisión: The Wire y The Shield” ;  Pablo Echart en  “Hablando en negro: la sensibilidad noir en el cine de David Mamet y  Jara Calles  con su exposición “Interferencias entre Reservoir dogs de Quentin Tarantino y la novela Cut & Roll de Oscar Gual :la disolución como operación creativa y medio de representación de la representación fílmica”

     El fenómeno Bolaño, con el impacto que supuso sus “Detectives Salvajes” y su más próximo 2666 ha generado dos estudios por parte de Jimena Urgaz y Diana Eguía respectivamente.. La primera profundiza en la relación novela criminal - novela histórica y en la inexistencia del investigador definido, ya que deja al lector esa labor a partir de los datos aportados en las cinco partes en que la novela está dividida:  la censura prusiana, la liberación de afroamericanos, el desdoblamiento del personaje-conductor, los asesinatos de Ciudad Juárez, el holocausto judío...En suma Bolaño establece una correlación policíaco-psicoanalítica en el conjunto de la obra.

            Es Diana quien hace hincapié en las transgresiones del género y a la vez cuenta y enumera los hasta 109 crímenes que la novela narra. Según Eguía 2666 supone la hermenéutica del género policial y sitúa ,como ya lo hiciera Jimena, al lector como inteligencia  interpretadora. Constata que los arquetipos del crimen no mudan y  la gente no cambia. , lo que sucede es que la gente que antes se consideraba que ,por su pertenencia al extramuros social, estaba más proclive a ser víctima de crímenes, ahora ese extramuros no existe y no hay excepciones en los sujetos a la criminalidad.

Como colofón “El detective que guía al lector en el camino de la catarsis, como tal no existe y...como consecuencia todos resultamos sospechosos con el resultado de ser a la vez  culpables”.

  Sobre si es posible el detective en Colombia Felipe Gómez se extiende en que ,bajo su perspectiva, el detective en la realidad permanecerá pero en la ficción no. Para ello se basa en que la novela negra del día a día la escribe la policía colombiana.

En la ficción, el detective no forma parte de una tradición y sus apariciones son conspicuas y de poco peso ; pero sí existe un realismo sucio debido a que  la realidad es tan fuerte y tan por encima de la ficción que el “Género Sicaresco” invade toda la creativa colombiana actual. Sólo Andrés Caicedo a través de su personaje Marco Capurro G. hace un análisis del género con novelas en las que al ridiculizar los elementos que constituyen los relatos, el propio contenido se convierte en una novela de género.

          María Victoria Albornoz nos deconstruye “El Eskimal y la Mariposa”de Nahum Montt nos adentra en una mezcla realidad-ficción en hechos relacionados con el crimen político (Bernardo Jaramillo) en el más puro estilo literario-documento y su correlación con otros asesinatos que en nada aparentan ser lo que la realidad confirma.

          Tras unas intervenciones en que parece que la figura del detective está desfasada Carlos Salem, cuya presencia no pasa inadvertida, se encarga de intentar convencernos de “La necesidad del detective”.

            Después de un preámbulo ubicando la novela de género en la actualidad, con referencias al “gurú” Paco Camarasa del cual dice expresamente “es una de las personas que más sabe de género negro en Europa” y referirse a la  concesión del PREMIO NOVELPOL a su novela “Matar y guardar la ropa” como  “uno de los premios  más importantes al ser concedido por  los lectores” .Salem sostiene que la ventaja del detective chandleriano es que “nunca pudo existir en la realidad” ya que en la ciudad de Los Ángeles en que Chandler coloca sus tramas  la misión del detective estaba  como en la España actual , a casos civiles: infidelidades , espionaje industrial,  falseamientos de accidentes, etc.  en consecuencia en nuestra sociedad globalizada es impensable un Marlowe de carne y hueso.

            Asegura Salem que con algunos matices ese detective sigue existiendo en una profesión cuyo arquetipo pertenece a Marlowe y su no existencia  le permite ser ese anti héroe que la sociedad no absorbe porque realiza aquello que la masa no hace.

            A continuación  compara al personaje de Chandler con : Batman,Holmes,Mike Hammer,Sam Spade, Belascoaran...y se extiende en sus paralelismos y disimilitudes con respecto a: métodos, facetas,integración social y resolución de casos.Rompe a continuación el discurso  con una cuestión obvia. “La Novela Negra es, como tal,novela y literatura y no es sólo denuncia ni reflejo de una sociedad” y puntualiza cómo Vázquez Montalbán  con sus novelas de Pepe Carvalho fue capaz de reflejar la transición española mucho mejor que un montón de sesudos ensayos sobre ese período ,no tan lejano, de la España posterior a la dictadura.

            Una característica que Salem achaca al detective es que no busca la verdad, sino que la necesita conocer para poder hacer su “pequeña justicia”

            La evolución de la figura del  detective  privado o independiente (como gusta de llamar P.I.T.II a su personaje) se ha ido desplazando hacia policías chandlerianos  muestra de los cuales son Wallander,Jaritos,Montalbano...

            Finalmente al ser la novela negra una novela de personaje ella es inseparable de una profunda humanidad y...el detective no necesita un Moriarty ya que es la propia sociedad su antagonista; de resultas de ello queda la exclamación ,implícita o explícita de nuestro anti héroe ¡cuánta soledad, carajo!

            David Torres nos pasea por la actualidad y por la convivencia de Policías y Ladrones. Con “El Gran Silencio” como guión asistimos a un viaje dirigido a través de los recuerdos de Roberto Esteban...y David Torres. ¿Estamos ante un libro de memorias? Mejor ante una novela que retrata una época y sus personajes...Lola...           Gema...y el “mal multiforme” como motor de la acción. Para David, toda la literatura se resume en la frase de Borges ¿Por qué un hombre bueno tiene que sufrir?. El mal son los demás mientras nuestros demás  son el Nazismo,las Sectas, las Organizaciones criminales...ello despierta una curiosidad entomológica; pero cuando el mal puede ser uno mismo, en muchos casos por omisión y cuando detectamos que el mal no tiene ese “glamour” que se le atribuye sino que es sucio, cutre, fruto de la ignorancia , obsceno y rechazable...entonces la realidad nos sacude.

En “Niños de tiza” , Torres nos lanza la daga ¿quién puede matar a un niño?.Hasta Dickens no aparece el niño como sujeto de conflicto; existía pero pasaba inadvertido...sólo que los conflictos se sucedían igual que ahora, igual de crueles, de inhumanos...en donde el poder y la supremacía de los adultos se refleja; hoy de modo silencioso ha ido saliendo a la superficie y ha expandido su hediondez.

  La proyección de la obra maestra cinematográfica “Fargo” de Joel Cohen (1995) con guión de Ethan y Joel Cohen nos lleva a las profundidades del crimen de verdad...en donde los factores: ambición...chapuzas...América profunda... y una

investigadora tenaz nos catapultan a esa realidad que supera la ficción...como se está repitiendo sin parar en estos días. Una magnífica elección por parte de los  Directores del Congreso.

 

                                  

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